Equilibrios en el tejado


Hacer equilibrios en la cuerda floja es lo que saben hacer muy bien los dos jóvenes de la foto. No son trapecistas y su trabajo no se desarrolla bajo la carpa de circo. Son obreros de la construcción, de esos que encabezan las listas de siniestralidad laboral en España. Estos dos equilibristas se «jugaban el tipo» en Pola de Somiedo, en Asturias bajo el justiciero sol de Agosto. Seguramente, no sufrirán ningún percance y acabarán el edificio en el que trabajan y no se sumarán a los más de 8.600 accidentados de la construcción que, en lo que va de 2007, suma ya el principado de Asturias. A lo mejor no utilizan el material de protección porque no quieren; quizás no lo tengan. Tal vez lo pidieran y les contestaran: «No subas si no quieres. Ya subirá otro… Y mañana no vengas…». Es un suponer.
Cada mañana, miles de obreros como los de la foto se exponen a peligros como éstos sin la más mínima medida de seguridad que evite un accidente. Algunos de ellos ya no vuelven más al «tajo» porque se accidentan y mueren.

Lo peor de esta situación es que al final, cuando unos falten, llegarán otros que harán su trabajo subidos al tejado haciendo equilibrios como si fueran trapecistas sin red.

Es la realidad de un inestable sector que ostenta el vergonzoso record de siniestralidad laboral en España y en el que la seguridad laboral de los trabajadores está siempre en la cuerda floja por partida doble.

5 opiniones en “Equilibrios en el tejado”

  1. Enrique
    Las estadisticas son para llorar. Pero lo mas grave es el silencio social sobre esta lacra. Parece como si fuese un tributo expiatorio sobre el cual es mejor correr un velo de silencio. A los sindicatos les da miedo el tema pues pone en tela de juicio su propio espacio. A la administración- tengo oidos argumentos a responsables politicos de caersete la cara de verguenza ajena- parece que no le estimula el tema. Y la opinión pública parece como anestesiada, no creo yo que sea por que los accidentados sean extranjeros u obreros, pero a veces lo pienso….Si te fijas en los medios llama la atención mas la muerte en accidentes de trabajo de porfesionales raros, pongamos por ejemplo el caso de aquel especialista de cine que le fallaron los cáculos de la cuerda en una caida desde el viaducto o el reciente caso de los montadores del escenario de los Rolling, que la del «vulgar» obrero de la M 30.

    Un abrazo

    Angel

  2. Desde mi despacho madrileño donde trabajo por las tardes asisto a las interminables obras de acondicionamiento de un importantísimo edificio oficial para otro destino institucional. Casi a diario veo a obreros como los de la foto encaramados a decenas de metros de altura y sin el menor artefacto o dispositivo de anclaje y seguridad. Repito: se trata de obras en un edificio de la administración central y hechas por cuenta del Ayuntamiento de Madrid. Y en ellas se conculcan abiertamente las más elementales y obligatorias normas de seguridad, en el juego sin fin de las subcontratas de subcontratas.

  3. Intuyo que hay demasiada inconsciencia al respecto. O acaso la vida propia y la de los demás se diluya ante otras prioridades más materiales, como si la materialidad de la vida no fuese la prioridad máxima,valedora del resto de las prioridades materiales. En fin. Reflexiones y entretenimientos a los que lleva el ocio y el horror de la canícula estival. Saludos.

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