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Archive for 10/04/07

Recojo del Blog El jardín cerrado la siguiente reseña que me parece de gran interés:

“A través del portal Dialnet, de la Universidad de La Rioja dedicada a la difusión de la producción científica hispana, puede accederse al texto íntegro de los artículos publicados en las siguientes revistas de la Universidad Complutense de Madrid durante los años que figuran entre paréntesis:

Anales de Geografía de la Universidad Complutense (1981-2004)

Anales de Historia del Arte (1989-2005)

Anales de literatura hispanoamericana (1972-2005)

Anales del Seminario de Historia de la Filosofía (1980-2005)

Anaquel de Estudios Arabes (1990-2005)

Área Abierta (2001-2006)

Arte, individuo y sociedad (1988-2005)

Botanica Complutensis (1968-2004)

CIC Cuadernos de información y comunicación (1995-2005)

Clínicas urológicas de la Complutense (1992-2002)

COL-PA. Publicaciones de Departamento de Paleontología (1964-1989)

Coloquios de Paleontología (1991-2005)

Complutum (1991-2005)

Cuadernos de Estudios Empresariales (1991-2005)

Cuadernos de Filología Clásica (1971-1990)

Cuadernos de Filología Clásica. Estudios griegos e indoeuropeos (1991-2005)

Cuadernos de Filología Clásica. Estudios latinos (1991-2005)

Cuadernos de Filología Italiana (1994-2005)

Cuadernos de Historia contemporánea (1988-2005)

Cuadernos de Historia del Derecho (1994-2005)

Cuadernos de Historia Moderna (19988-2005)

Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea (1980-1987)

Cuadernos de Relaciones Laborales (1992-2006)

Cuadernos de Trabajo Social (1987-2005)

Dicenda: Cuadernos de filología hispánica (1982-2005)

Didáctica (lengua y literatura) (1989-2005)

Documentación de las Ciencias de la Información (1976-2006)

En la España Medieval. (1980-2006)

Escritura e Imagen (2005)

Eslavística complutense (2001-2004)

Estudios Ingleses de la Universidad Complutense (1993-2005)

Estudios sobre el Mensaje Periodístico. (1994-2005)

Física de la Tierra (1989-2005)

Gerión (1983-2006)

Historia y Comunicación Social (1996-2006)

Ilu. Revista de ciencias de las religiones (1995-2005)

Journal of Iberian Geology (1971-2006)

LAZAROA (1979-2005)

LOGOS. Anales del Seminario de Metafísica (1966-2006)

M+A. Revista Electrónica de Medioambiente. (2006)

Madrygal. Revista de estudios gallegos (1998-2006)

Militaria. Revista de cultura militar (1989-2001)

Observatorio Medioambiental (1998-2001)

Papeles del Este (2001-2006)

Política y sociedad (1988-2001)

Psicooncología (2003-2005)

Quinto Centenario (1981-1990)

Revista Complutense de Educación (1990-2005)

Revista Complutense de Historia de América (1991-2005)

Revista de Antropología Social (1991-2005)

Revista de Filología Alemana (1993-2006)

Revista de Filología Románica (1983-2006)

Revista de Filosofía (1987-2006)

Revista de la Inquisición (1991-2001)

Revista Electrónica Complutense de Investigación Musical – RECIEM (2004-2006)

Revista Española de Antropología Americana (1954-2006)

Revista General de Información y Documentación (1991-2006)

Revista Matemática Complutense (1998-2005)

Revista matemática de la Universidad Complutense de Madrid (1988-1997)

The Spanish journal of psychology (1998-2006)

Thélème. Revista Complutense de Estudios Franceses (1992-2004)”

 

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Convento de los Ángeles Custodios, construido por el arquitecto Luís Bellido y González entre 1930 y 1942.

Demolición vs. rehabilitación. Cuatro ejemplos de cómo lo moderno puede convivir con lo antiguo.

Convento de los Ángeles Custodios

La foto de arriba corresponde al edificio que fue convento de los Ángeles Custodios, construido por el arquitecto Luís Bellido y González entre 1924 y 1930. Cuando se rehabilitó, en 1985, su estado era de ruina. El interior estaba desmontado, los forjados parcialmente demolidos, los revestimientos arrancados, la cubierta semiderruida y los escombros cubrían las zonas horizontales que aún aguantaban en pie. El edificio es de ladrillo y piedra, y ocupa una superficie construida de 2.500 metrs cuadrados en una finca de 15.600 metros cuadrados. Su estilo arquitectónico es ecléctico, propio de la época, en lenguaje neogótico y desarrollo en planta. Está catalogado de interés artístico-arquitectónico. En la actualidad es la sede de la Fundación Síndrome de Down de Madrid.

Palacete en las cercanías de la Plaza de Duque de Pastrana , antes y después de su remodelación.

Palacete “Barroco” en la plaza del Duque de Pastrana

El Ayuntamiento de Madrid cedió en las postrimerías de los años 80 (S. XX), siendo todavía alcalde Enrique tierno Galván, a la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, cuya presidenta honoraria es la Reina, dos edificios municipales situados en la plaza del Duque de Pastrana, del distrito de Chamartín, el Palacete “Barroco”, que aparece en la foto superior, y la Casa de la Montaña, ambos colindantes, para que la citada asociación instalase en ellos un Instituto de Documentación e Información sobre Drogodependencias. La formalización de esta cesión fue precedida por un convenio de colaboración firmado por el entonces alcalde de Madrid, Juan Barranco, y el entonces director de la fundación, Eduardo Serra, en presencia del presidente de la asociación, el general -fallecido en 1995- Manuel Gutiérrez Mellado.
El Ayuntamiento intentó utilizar en el año 1985 las edificaciones como centro de atención al drogadicto para el distrito, lo que fue impedido por el Tribunal Supremo ante la protesta de las asociaciones de padres de los colegios próximos. El Ayuntamiento presentó recurso ante el Tribunal Constitucional. La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción solicitó al Ayuntamiento un local para instalar un gran centro de documentación. (El País.com)

Convento de las Madres Reparadoras

Este edificio, cuyas fotos muestran el estado actual, en 2007, y el estado ruinoso en el que se encontraba en los años 80 del siglo XX, se encuentra en la Avenida de Burgos, en el distrito de Chamartín, muy cerca de la estación de ferrocarril del mismo nombre.
Desde 1978 gozaba de la declaración de monumento histórico-artístico por parte de la Dirección General de Bellas Artes.

Convento de las madres Reparadoras, antes y después, 2007. (Foto: Enrique F. Rojo)

El convento de las Madres Reparadoras, proyectado por el arquitecto Luís Bellido en 1919  e inaugurada en 1926 como noviciado de esta Orden, se concluyó en 1925. La finca ocupaba una superficie de 41.488 metros cuadrados, de los que 4.328 se dedicaron al edificio principal y el resto a tierras de labor y jardines. El edificio estaba dividido en tres partes: 1. la iglesia, la casa del ama y áreas de visitas; 2. el convento, propiamente dicho; y 3. locales de servicio.El convento se derribaría en el año 1980.
Durante la Guerra Civil española se instaló en él un hospital y, más tarde la academia de Sanidad Militar. Tras muchas vicisitudes, disputas y negociaciones, la Junta Municipal de Chamartín dispuso en 1984 el apuntalamiento del edificio para evitar su desplome.

Cuando en 1979, el Ayuntamiento de Madrid comenzó a intervenir en esta zona, a través de su Gerencia de Urbanismo, la zona en donde se encuentra el edificio -conocida como Polígono 7-, se encontraba en avanzada fase de ejecución con proyectos de carácter especulativo que, dirigidos desde la Administración preveían la desaparición de los edificios religiosos y la construcción de diez bloques deedificios de entre 10 y 2o alturas. Debido a las irregularidades, Gerencia de Urbanismo intervino y estableció cierto orden urbanístico, mediante la suscripción de convenios.
Mediante el Convenio firmado se respetarton las construcciones existentes y se rebajó la altura de las nuevas edificaciones, si bien más adelante los nuevos planes urbanísticos permitirían de nuevo máximas alturas en las nuevas construcciones.

En 1987, la Conferencia Episcopal Alemana acordó destinar 1,8 millones de marcos (124 millones de pesetas, de las de entonces) para la restauración de la iglesia, para convertirlo en parroquia de la comunidad católica de aquel país en Madrid (parroqia personal alemana). El uso de la iglesia, situada en la avenida de Burgos y abandonada desde 1974, contaba con un acuerdo previo entre el Arzobispado de Madrid, el Ayuntamiento y la comunidad alemana para ocupar el edificio por 75 años prorrogables. La comunidad alemana, compuesta por unas 10.000 personas, empezó las obras en Mayo del 87.
La conversión de la iglesia de las Madres Reparadoras -construida por el arquitecto Luis Bellido entre 1920 y 1925- en sede parroquial de la comunidad alemana fue acordada hace unos meses, aunque el episcopado alemán aún no había aprobado su aportación económica. El acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento de Madrid permitió mantener el carácter religioso de este edificio y dotar de una sede a una comunidad tan numerosa como la alemana, restaurar un inmueble considerado ejemplo del racionalismo madrileño y acabar con la situación de abandono, que se prolongaba desde 1974, en una zona en la que en estos últimos años se han levantado torres de una veintena de pisos de altura.

En esta zona, próxima a la Estación de Chamartín y a la Plaza de Castilla, se encuentra el antiguo convento de las Madres Reparadoras. (Foto: Enrique F. Rojo)

De acuerdo con la solución alcanzada, el Ayuntamiento estaba dispuesto a ceder al Arzobispado de Madrid el derecho de superficie del edificio y la parcela de 3.000 metros cuadrados en que éste se levanta. El Arzobispado, a su vez, lo entregaría a la comunidad alemanacon la condición de que ésta corriera con los gastos de restauración, diera servicio religioso a la zona y celebrara actos culturales, tal como pedía el Ayuntamiento de Madrid.


L
a rehabilitación del edificio, terminada a finales de de 1988, dejó una superficie útil de 3.400 metros cuadrados, en donde tienen cabida las diversas asociaciones que forman parte de la comunidad: el área para realizar actos culturales, el salón de actos, aulas para impartir cursos de formación profesional -estudios técnicos- para alumnos que hablen alemán. Hasta entonces, los 10.000 feligreses de la comunidad alemana se tienían que reunir en dos pisos o en la capilla del colegio Alemán, en la calle Concha Espina.

Escuelas “Nicolás Salmerón”

El edificio de las Escuelas Nicolás Salmerón se construyó en 1933 y se destinó a escuela pública durante la II República. El sistema pedagógico utilizado en el centro era especialmente vanguardista en la época y su nivel tan alto que llegó a ser conocido como el “Coloso de Chamartín”. Acabada la guerra civil y trás un periodo incierto, se convirtió en la Escuela de Mandos “José Antonio”. En su azotea se cantaba a diario, a las 9 de la mañana, el “Cara al sol”, himno que daba comienzo a la jornada académica. Con la llegada de la Democracia el local pasa a ser una delegación del INEF (Instituto Nacional de Educación Física) y más adelante se abandona y es oupado por diferentes grupos con ambiciones culturales.
A partir de 1979, la Corporación municipal democrática, salida de las urnas, se hace cargo del edificio y decide rehabilitarlo. En su reconstrucción se gastaron más de160 millones de pesetas (un millón de Euros) y en la actualidad es un Colegio público del Ayuntamiento y uno de los Centros Culturales más importantes de la capital.

Un paseo por “La Prospe”
“Una iglesia y un mercado pugnan por dar a esta plaza entidad de plaza mayor, centro neurálgico de un barrio que siempre ha sabido afrontar con buen humor su irónica denominación, que los vecinos abrevian por la vía de lo castizo hasta dejarla en Prospe, La Prospe, con las dos pes explotando en los labios como truenos. Esta paradoja nominal acució el ingenio y fomentó la rebeldía ante el Ayuntamiento, y el diccionario de la Academia del niño prosperitano Juan José Millás, que buscó en las páginas del grueso libro la definición correspondiente al barrio en el que moraba y, al no ver por ninguna parte el bienestar y el curso venturoso de las cosas que figuraban como sinónimos de Prosperidad, aprendió a desconfiar de las promesas de los adultos y de sus presuntos conocimientos.
La Prosperidad pillaba cerca del barrio, lo circundaba en los chalés de El Viso y de la Ciudad Jardín, en los últimos bloques del barrio de Salamanca y en las últimas villas y quintas de Chamartín. La Prospe nacía como barrio mestizo en la frontera de la ciudad, sobre los terrenos de un polígono industrial cuya mejor industria sería, con el tiempo, aprovechar el terreno para edificar nuevos edificios de viviendas”.

“Esta plaza mayor de La Prosperidad parece más antigua de lo que es, de puro desgastada por el uso abusivo que hacen de ella las palomas, los niños y los jubilados que enhebran su eterna partida de naipes, ajenos al trasiego de las amas de casa que vuelven de la plaza cargadas de bolsas de plástico.

Los niños que crecieron en “La Prospe”, y con la Prospe, en los años sesenta y setenta, fueron exploradores y pioneros de los innúmeros descampados de la zona, territorio híbrido entre el campo que huía y la ciudad invasora que prosperaba para cegar sus campos de juegos con cal y canto, hormigón y ladrillo. El Gran Wyoming, guía nativo criado en La Prosperidad, recuerda los felices días del Ateneo Politécnico, una academia privada reconvertida en centro de actividades culturales, lúdicas y festivas por voluntad de su propietario, cuyo edificio cobijó actuaciones musicales de grupos de casa, locales de ensayo y una popular guardería. La oposición de dos de los hijos del mecenas generó a mediados de los setenta una batalla legal y campal que terminó como suelen terminar las buenas acciones cuando hay por me dio terrenos para especular”.

Centro Cultural y CPEP “Nicolás Salmerón”. (Foto: Enrique F. Rojo)

“Tras el desalojo policial del politécnico, los ocupantes que aún no habían estrenado la “ka” hicieron lo propio con los locales de la antigua Escuela de Mandos José Antonio, de la calle de Mantuano, desmantelada tras la muerte del supremo y superlativo mandatario del régimen (F. Franco). El nuevo centro cultural se convirtió, más que mediados los años setenta, en un vivero de actividades en el que germinaron los más desmandados talentos musicales de lo que empezaba a llamarse, “movida madrileña”.
Después del “movimiento”, la “movida”, el edificio que había albergado a los candidatos a profesores de Educación Física y Formación del Espíritu Nacional, terror de aulas y patios colegiales, se transformó en un nuevo ateneo artístico y libertario, sin exclusiones, donde convivieron durante un tiempo un gimnasio de artes marciales y una sala de exposiciones,El Saco, en la que jóvenes creadores y diseñadores expusieron sin rubor sus obras primerizas, esculturas con materiales reciclados entre el dada y el arte povera, el pop art y el agit prop (agitación y propaganda). Uno de los animadores de aquellos momentos iniciales e iniciáticos fue Fernando Márquez, El Zurdo, con sus fanzines y su primer grupo,Kaka de Luxe, en el que militaban Alaska y Carlos Berlanga. También pararon por allí Los Zombis de Bernardo Bonnezzi, y los obreros especializados del Aviador Dro, y Servando Carballar, que tenía las oficinas de su sello discográfico independiente unas calles más allá, en pleno corazón de La Prospe.
Antes de que abriera sus puertas el Rock-Ola, santuario de la ”movida” en la cercana calle de Padre Xifré, junto a las Torres Blancas, en los mismos locales habían figurado otras discotecas de moda, como el primitivo Nica’s, donde hizo sus pinitos como cantante pop Camilo Sesto, al frente de Los Botines, antes de soltarse la melena como baladista meloso. La proximidad de estos antros de modernidad debió suscitar las inquietudes musicales de los jóvenes prosperitanos que se plasmaron a mediados de los años setenta con
La Romántica Banda Local y más tarde con “Paracelso”, el grupo de Wyoming (Chechu Monzón) y Reverendo (Ángel Muñoz), ganadores de uno de los primeros concursos de rock organizados por un Ayuntamiento que parecía dispuesto a firmar una tregua con las nuevas hornadas provocadoras e irritantes que eclosionaban por doquier. Otro de los grupos criados en La Prospe fue Los Güevos Duros embrión también de nuevas formaciones de barriada.
La gran vía de Prosperidad es la avenida de López de Hoyos, dedicada al catedrático, presbítero y cronista don Juan López de Hoyos, que fue maestro de Cervantes y autor de la Declaración de armas de Madrid. Entre las calles que cruzan esta arteria principal, la de Eugenio Salazar destaca por su acogedora infraestructura de bares entrañables y disco-bares más ruidosos, pero no menos hospitalarios, entre los que sobrevive El Garage Hermético, dedicado a la memoria gráfica del dibujante Moebius. Algunos nativos recuerdan también bares con menos pretensiones, como Casa Leo o El Chopo que les acogieron en momentos difíciles, cuando tenían dificultades para sufragar a escote las cañas consumidas y habían de rebuscar en sus fláccidos bolsillos.
Como un transatlántico varado en el asfalto, el nuevo Auditorio Nacional de Madrid ocupa una vasta extensión en el confín de “La Prospe”, dando un barniz clásico a las inquietudes musicales de los jóvenes creadores locales. En este solar hurtado a las excursiones infantiles vio el niño Wyoming pernoctar grandes rebaños de ovejas que animaban las noches de los vecinos con sus musicales balidos.
De vez en cuando, la sufrida plaza mayor de La Prosperidad ha de soportar sobre su maltratado pavimento las botas militares de un rebaño, más bien camada, de furibundos ultraderechistas convocados por el capo Ynestrillas cuando sale de presidio, pero los prosperitanos, de insumisa estirpe, ignoran las provocaciones de estos espurios discípulos de aquellos mandos de la Escuela de Mandos “José Antonio”, sobre cuya sede edificaron en su día un efímero emporio lúdico, cultural y libertario.”
Moncho Alpuente El País-1998.

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Conjunto académico de la Institución Libre de Enseñanza
1930-1935

Arquitectos: Carlos Arniches Moltó, Martín Domínguez Esteban

En 1908 la Institución Libre de Enseñanza adquirió unos terrenos en la “Colina de los chopos” para levantar edificios destinados a la enseñanza y la investigación. En la actualidad, trás numerosa modificaciones, el conjunto construido alberga las sedes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas(CSIC), la parroquia del Espíritu Santo y el Colegio e Instituto “Ramiro de Maeztu”.
Los edificios de la Residencia de Estudiantes  fueron construidos entre 1913 y 1915 quedando patentes las ideas sobre arquitectura de Antonio Florez UrdapilletaFrancisco Javier de Luque con las obras  levantadas en la “Colina de los chopos”: los cuatro pabellones y el Auditorio de la Residencia de Estudiantes. En una calle perpendicular a  Serrano, entre 1933-1935, situaron al norte los edificios escolares de Párvulos, Primaria y Bachillerato, y al sur la zona universitaria, con la Fundación Rockefeller (hoy CSIC) y el Auditorio de la Residencia de Estudiantes (tras su destrucción en la guerra civil, M. Fisac levantó en el solar la actual iglesia del Espíritu Santo). Los materiales utilizados responden a una intencionalidad funcionalista y a una sencillez cercana al racionalismo que conjugan con el respeto a la tradición local, que se refleja en el uso masivo del ladrillo.

instituto-escuela_ies-ramiro-de-maeztu_1933

Edificio de Bachillerato del Instituto Escuela (actual Instituto Ramiro de Maeztu)
1930-1933
Arquitectos: Carlos Arniches Moltó, Martín Domínguez Esteban
El edificio de Bachillerato (actual Instituto Ramiro de Maeztu) es de aspecto moderno y ha sido concebido de forma simétrica -rasgo predominantemente academicista-, dando sentido a una plaza de acceso a la que da frente y ordena con su presencia, y que se configura también con la ayuda de una escalinata que conecta con la meseta superior. La distribución de la planta está bien resuelta con la separación de la zona docente de la de los servicios de apoyo: sala de reuniones, biblioteca, comedor, etc.
La fachada principal es de corte clasicista, sugiriendo el pórtico de columnas que impone el recurso estético enmarcando unos huecos rectangulares en las dos alas laterales con arcos de medio punto. Las otras dos fachadas son de un notable esquematismo, que se corresponden con el uso del edificio. Por ejemplo, la fachada de oriente, que se corresponde con una zona de aulas, está totalmente desprovista de elementos decorativos. Dos franjas de ventanales recorren la fachada, pero sin dar la sensación de la ventana corrida racionalista, por el ritmo de machones de la estructura a haces con la fachada.
El edificio se eleva sobre pilotes, como proponía Le Corbusier, pero no en razón de la moda sino con un sentido práctico: para dar clases en verano y/o estar bajo techo en los recreos durante los días de frío y lluvia.

IS Ramiro de Maeztu-2008

El edificio de Bachillerato (actual Instituto Ramiro de Maeztu) es de aspecto moderno y ha sido concebido de forma simétrica.

Planta del edificio de Bachillerato

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Sección de Preparatoria del Instituto Escuela de Madrid, año 1934.

Alumnos del Instituto “ Ramiro de Maeztu realizando un examen en el año 1956.

Pabellón de Párvulos del Instituto Escuela
1933-1935

Arquitectos: Carlos Arniches Moltó, Martín Domínguez Esteban y Eduardo Torroja (ingeniero)

La ordenación en planta del edificio del colegio de primaria responde a unas exigencias de adaptación urbana y a los condicionantes pedagógicos de los promotores basados en un higienismo que proponía el contacto directo de los niños con la naturaleza, donde pudieran jugar e incluso plantar flores. Con estos principios, el pabellón de párvulos se resolvió por medio de la agrupación en línea de seis aulas que se abren, con una gran puerta vidriera de cinco metros de longitud, hacia un huerto o jardín –en la actualidad desaparecido- , independiente para cada una, consiguiendo así la integración del aula con la naturaleza. Entre cada dos jardines se sitúan unas marquesinas de hormigón –diseñadas por Eduardo Torroja– con bancos corridos para el descanso a la sombra. La estructura es de hormigón y el cerramiento de ladrillo visto.
Actualmente, dentro del conjunto de reformas que se han efectuado en el edificio, el ajardinamiento se ha eliminado, permaneciendo sólo los árboles que, para cada aula es de una especie distinta –madroño, olivo, encina, etc-. El área de tierra se ha cubierto de hormigón prensado y se ha dispuesto un arenero para cada dos aulas para que jueguen los niños. Los ventanales se han modificado y se han mantenido las marquesinas del patio, que siguen cumpliendo con su función original.

Entre cada dos jardines se sitúan unas marquesinas de hormigón –diseñadas por Eduardo Torroja– con bancos corridos para el descanso a la sombra.

Capilla del Espíritu Santo
(Adaptación del antiguo Auditorio)
1942-1943
Arquitecto: Miguel Fisac Serna

Al terminar la guerra civil y hacerse cargo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de las instalaciones de la Residencia de Estudiantes y el Instituto Nacional Ramiro Maeztu del Instituto-Escuela, la primera obra que se emprende es la construcción de la capilla sobre las ruinas del Auditorio de la Residencia de Estudiantes, obra de los arquitectos ya citados Carlos Arniches y Martín Domínguez, y que fue uno de los puntos de mayor importancia cultural de Madrid de los años treinta. A esta capilla el nuevo régimen le da un valor simbólico, de acuerdo a sus concepciones culturales y religiosas.
El proyecto del arquitecto Miguel Fisac miembro del Opus Dei en aquel momento, aprovecha parte de los muros del Auditorio. El nuevo edificio es de concepción racionalista y sus fachadas en ladrillo visto tienen un cuidado diseño y ejecución, no obstante y como concesión inevitable a las circunstancias históricas del momento se ornamenta y compone con elementos tradicionales de la arquitectura española. Posteriormente se construye también, obra asimismo del arquitecto Miguel Fisac Serna, el Pabellón Central del Consejo, el Instituto de Edafología y el Instituto de Óptica. Una plaza interior configura la ordenación de estos edificios y el Archivo Histórico Nacional, de Manuel Martínez Chumillas, que se incorpora también al conjunto.

A esta capilla el nuevo régimen le da un valor simbólico, de acuerdo a sus concepciones culturales y religiosas.

Residencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(Residencia de Estudiantes)
1913-1915

Arquitectos: Antonio Flórez Urdapilleta, de los pabellones 1,2 y 3, y Francisco Javier de Luque, del pabellón 4.
Los pabellones, tres de ellos dedicados a residencia, tienen capacidad para alojar 100 estudiantes, desarrollando una arquitectura que consigue sacar, a pesar de los pobres elementos empleados para su construcción (ladrillo cocido) el mejor y más bello resultado. Fue una arquitectura de la que se hizo desaparecer todos los rasgos historicistas, consiguiendo un total racionalismo funcional y constructivo.
Después de la guerra, en 1940 el nuevo régimen no da solución de continuidad a las orientaciones ideológicas, pedagógicas y arquitectónicas de este conjunto, remodelando según otros criterios. Se construye la iglesia del Espíritu Santo sobre las ruinas del antiguo auditorio, destruido en la guerra civil. Se construye también el Archivo Histórico Nacional, obra de Martínez Chumillas; el edificio de Laboratorio de Geología y el Instituto de Optica, obra de Miguel Fisac; posteriormente se amplía el conjunto del C.S.I.C. con el edificio Torres Quevedo y el Patronato Juan de la Cierva, proyectos ambos de Fernández Vallespín. La tradición racionalista de la primera época queda así rota con estas nuevas edificaciones.

Fue una arquitectura de la que se hizo desaparecer todos los rasgos historicistas, consiguiendo un total racionalismo funcional y constructivo.

Plano de los edificios
1 y 2. PABELLÓN DE FLÓREZ para la RESIDENCIA DE ESTUDIANTES
3. FUNDACION ROCKEFELLER, de DE LACASA Y SÁNCHEZ ARCAS
4 y 5. PABELLONES DE BACHILLERATO DEL INSTITUTO ESCUELA, de ARNICHES Y DOMÍNGUEZ, actualmente “IES Ramiro de Maeztu”
6 y 7. PABELLONES DE EDUCACION PRIMARIA DEL INSTITUTO ESCUELA, de ARNICHES Y DOMÍNGUEZ, actualmente “CP Ramiro de Maeztu”
8. PABELLÓN CENTRAL DEL CONSEJO, de FISAC
9. INSTITUTO DE EDAFOLOGÍA, de FISAC
10. IGLESIA Y CLAUSTRO DEL ESPÍRITU SANTO, de FISAC, antes AUDITORIO Y BIBLIOTECA DEL INSTITUTO
11. INSTITUTO DE ÓPTICA, DE FISAC
12. ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL, de MANUEL MARTÍNEZ CHUMILLAS
13. POLIDEPORTIVO MAGARIÑOS, de ANTONIO VÁZQUEZ DE CASTRO y JOSÉ LUIS IÑIGUEZ

Referencias.-
El Madrid del 27
Arquitectura y Vanguardia: 1918-1936
(Págs. 80-85
Pág. 221)
San Antonio Gómez, Carlos de
Comunidad de Madrid
Madrid, 1998

La construcción de la ‘Colina de los Chopos’ en Madrid. (De Antonio Flórez a Miguel Fisac)
Capitel, Antón
Arquitectura, 241: 18-21. Madrid, 1983.

CSIC, una síntesis de tradición y futuro
Muñoz Ruiz, Emilio.
Madrid, 1990

En torno a la historia del CSIC

Sánchez Ron, José Manuel (comp.)
[Arbor, 631-632]. Madrid, 1998.

Cincel, martillo y piedra. Historia de la ciencia en España (siglos XIX y XX)
Sánchez Ron, José Manuel
Madrid, 1999

Enlaces.-

FUNDACIÓN RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

WEB DE LA RESIDENCIA

WIKIPEDIA RESIDENCIA


WIKIPEDIA INSTITUCION LIBRE DE ENSEÑANZA

CSIC

CSIC Arquitectura

Reportaje arquitectura

ARQUITECTURA, RESIDENCIA Y EXILIO
Carlos Sambricio

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Arquitectura moderna en Madrid

El gran reto de los arquitectos españoles de los años veinte era aunar el casticismo y la tradición con la vanguardia y la modernidad. Del extranjero llegaban libros y revistas, y el ambiente intelectual madrileño bullía.
En 1925 la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París supuso para una generación de jóvenes arquitectos un revulsivo importante, ya que impregnó sus ánimos de ideas y concepciones nuevas que pronto se vieron plasmadas en originales realizaciones. El mundo de los volúmenes limpios, desprovistos de elementos inútiles y la búsqueda de espacios lógicos, definieron algunas de las arquitecturas de nuevo cuño.
La nueva arquitectura holandesa y alemana dejará su impronta en las creaciones de Rafael Bergamín, Casto Fernández-Shaw, García Mercadal. Del mismo modo, Le Corbusier hará sentir el nuevo concepto de definición de la vivienda como la máquina para vivir. Con ello, Le Corbusier ponía en énfasis no sólo en la componente funcional de la vivienda, sino que esta funcionalidad debía estar destinada al vivir.

Estación de servicio “Petróleos Porto Pi“, en la calle Alberto Aguilera 18, construida en 1927 por el arquitecto Casto Fernández-Shaw, ampliada en 1935 por el mismo arquitecto, destrozada sin sentido en 1977, y reconstruida por Carlos Loren Butragueño en 1996. En palabras del arquitecto madrileño: “Mi obra por la que paso a la historia de la Arquitectura moderna es la Estación de Gasolina de la calle Alberto Aguilera“.            

Colonias Residencia y El Viso , vista aérea

Luís Blanco Soler, compañero de promoción de Rafael Bergamín, inició su carrera profesional como ayudante del arquitecto Antonio Palacios, en 1920. Durante el primer lustro de los años 30 se dedicó profusamente a la construcción de las colonias de los Altos del Hipódromo, muchas de cuyas viviendas fueron ocupadas por la insigne intelectualidad de la época (Julián Besteiro, Eduardo Torroja, Miguel Durán, García Mercadal, Ortega y Gasset, etc).

En los proyectos de las viviendas trabajaron Durán, Mercader, Esteban de la Mora, Cánovas del Castillo, Bergamín y Fernando Salvador. A pesar de las diferencias en el diseño, todas las viviendas tenían unoas características comunes. En general, estaban constituidas por tres plantes. La primera, a modo de entresuelo, se localizaban los diferentes servicios y la cocina. En la palnta baja, comedor, vestíbulo, despacho y aseo. Y en la planta superior, los dormitorios, cuatro o cinco y cuarto de baño. Se buscaba una separación completa de la circulación principal y la de servicio y el máximo de ventilación e iluminación en los dormitorios.

Casa del marqués de Villora (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

Rafael Bergamín, hermano de José Bergamín, uno de los escritores de la nómina de la generacón del 27, estuvo muy influido por las corrientes europeas y por el concepto de la “casa para vivir” de Le Corbusier. Construyó en 1927 la casa del marqués de Villora, en la calle Serrano 130 de Madrid. En esta casa pone de manifiesto la línea de trabajo a la que fue fiel durante toda su vida profesional. No buscaba un nuevo estilo de arquitectura, sino soluciones arquitectónicas, basadas en la economía el el sentido común. La cas del marqués de Villora, que Bergamín calificó de ensayo, está compuesta por volúmenes muy simples que recuerdan a Adolf Loos . La regularidad en la alineación de las ventanas y la convencional distribución por plantas se hizo atendiendo a als necesidades del propietario. La obra, en cuyos cerramientos utilizó el ladrillo cerrámico, le sirvió para solucionar aspectos parciales de la colonia El Viso que más adelante realizaría. La gran aportación de este arquitecto se encuentra precisamente en la ejecución del complejo urbano de El Viso cuyo precedente fue la colonia Residencia. En El Viso el proyecto y realización recayó diectamente en Bergamín, al que se añadió su sobrino el arquitecto y escritor Luís Felipe Vivanco. Aquí vivieron intelectuales y profesionales liberales de mentalidad abierta y progresista que supieron valorar los nuevos conceptos de lo que debería ser una vivienda como Salvador de Madariaga, Sánchez Mazas, Ortega y Gasset,etc.
El Viso se basaba en el contraste entre unos volúmenes muy puros, de colores diversos y una espesa vegetación que prácticamente los escondía. Su arquitectura siguió los mismos cánones de su trabajo precedente: simple y cúbica.
Para el arquitecto F. García Mercadal, en consonacia con las ideas de Le Corbusier, la planta del edificio era la clave organizadora del espacio y consideraba que tanto alzado como espacio exterior debían reflejar la distribución interna del edificio.

Casa del arquitecto Rafael Bergamín en la calle Jorge Manrique 9. Obsérvese el estado de abandono en que se encuentra el edificio. (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

 

Panorámica de la Plaza de la República Argentina (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

Colonia Parque Residencia
(Castellana, Joaquín Costa , Vitruvio, Carbonero y Sol, Jorge Manrique y Belalcázar)
Rafael Bergamín y Luís Blanco Soler
1931-1934

Al amparo de la Ley de casas baratas, los arquitectos Rafael Bergamín y Luís Blanco Soler y el ingeniero Javier Gómez de la Serna, crearon la Cooperativa de casas económicas Residencia en los Altos del Hipódromo, propiedad de Gregorio Iturbe. Los inquilinos, de profesiones liberales estaban abiertos al nuevo lenguaje del racionalismo y requerían casas unifamiliares con el máximo confort. Las limitaciones de altura y el área construida daban a la zona cierto aire rural dentro de la ciudad. El referente arquitectónico inmediato se encuentra en la vanguardia centreuropea, especialmente holandesa. La apariencia exterior destaca por la ausencia de adornos innecesarios, otorgándosele preferencia a los aspectos prácticos en el interior y a las instalaciones. Entre los moradores de la colonia estaban el arquitecto Fernando García Mercadal , Fernado Salvador y el propio Rafael Bergamín.

Vivienda del arquitecto F. García Mercadal en la Colonia Residencia (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

 

Casa Bergamin04

Vivienda del arquitecto Rafael Bergamín en la Colonia Parque Residencia ,1932. (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

El barrio lo constituyen viviendas aisladas y agrupaciones de dos y hasta de siete casas. Todas ellas son de dos o tres plantas y tienen su propia parcela ajardinada creando una pequeña “ciudad jardín” inmersa en el tejido urbano de Madrid y tangente a uno de sus ejes principales, el Paseo de Castellana.

Viviendas de la “Cooperativa de Casas Económicas Colonia Residencia”

Las características innovadoras de la propuesta así como la situación privilegiada de la barriada, contribuyeron a que esta colonia no sólo fuera proyectada por arquitectos sino elegida por ellos como lugar de residencia, junto con otros profesionales e intelectuales relevantes del momento. Además de los propios autores del proyecto, allí vivieron, entre otros, Fernando García Mercadal, Fernando Salvador, Esteban de la Mora, Javier Gómez de la Serna (hermano de Ramón) y Fernando Cánovas del Castillo.
Las casas se construyeron aisladas o agrupadas en hileras, cada una con tres plantas: en el semisótano servicios; en planta baja vestíbulo, comedor y sala de estar; en segunda planta dormitorios y baños.

Colonia El Viso
(Dr. Arce, Rodríguez Marín, Cinca, Segre, Darro, Serrano, Castellana y Vitrubio)
Rafael Bergamín, Luís Blanco Soler y Luís F. Vivanco
1934-1954

Viviendas de la colonia El Viso (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

La colonia de El Viso, cuyo eje principal es la actual calle de Serrano de Madrid, en los alrededores de la plaza de la República Argentina, fue proyectada por el arquitecto Rafael Bergamín en el año 1934.
Se entiende como continuación de la Colonia Parque Residencia (situada un poco más abajo en la parte interna de las rondas) proyectada unos años antes por este mismo arquitecto y Luis Blanco Soler.

Calle Serrano. (Foto: Enrique F. Rojo, 2007)

Edificio en la calle Serrano. Este edificio ha sido objeto de una remodelación, en la que se le ha añadido una altura más, si bien respetando los aspectos formales originales.

Detalle de una vivienda (Foto: Enrique F. Rojo)

Esta emblemática colonia del período racionalista madrileño, que fue habitada por profesionales e intelectuales relevantes de la época (Ortega y Gasset, Salvador de Madariaga, etc.) la forman un conjunto de casas unifamiliares agrupadas formando hileras de dos, tres o incluso ocho viviendas, todas ellas proyectadas según unos estándares comunes, que dan una identidad propia a la totalidad de la actuación.
Sus formas estaban generadas mediante un juego de volúmenes prismáticos y cilíndricos donde cada vivienda se consideraba parte de un conjunto superior formalmente constituido.
Todas las viviendas parten de una misma tipología: casa prismática de doble crujía, de dos alturas más semisótano (algunas tienen una tercera altura retranqueada respecto de una de las fachadas), doble orientación y doble entrada, de superficies enfoscadas y pintadas de diferentes colores cuya visión debía quedar tamizada por las “pantallas” vegetales generadas desde los distintos jardines privados (“ciudad jardín”).
De esta tipología de base surgen otras que se van particularizando según los diferentes condicionantes de entorno, programa, tipo de agrupación, condición de esquina, etc. Son estas tipologías las que aparecen en las fotografías y en los planos realizados, entendidas no sólo como unidad de vivienda sino como parte integrante de esa unidad superior, la hilera, generadora de la totalidad de la colonia.

Bibliografía.-
El Madrid del 27. Arquitectura y Vanguardia: 1918-1936
San Antonio Gómez, Carlos de
(Págs. 80-85
Pág. 221)
Comunidad de Madrid
Madrid, 1998

Arquitectura Madrileña

La Generación del 25. Primera arquitectura moderna en Madrid
Diéguez Patao, Sofía
Ed. Cátedra
Madrid, 1998

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Derribos (II)

“Gran Hotel de Salamanca”, Salamanca

 

A finales del mes de febrero de 2007 se inició el derribo del “Gran Hotel de Salamanca“, construido en 1930, que parece marcar el inicio de un proceso que cambiará la fisonomía del entorno de la Plaza Mayor de Salamanca, con la construcción de un nuevo edificio para viviendas y apartamentos de lujo y locales comerciales que incluye también la creación de más de un centenar de plazas de garaje (lo que supone la despeatonalización de la Plaza).

Desde 1988, el casco antiguo de Salamanca, en el que se encuentra enclavado el Gran Hotel, forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La sociedad “Promociones Gran Monterrey“, nueva propietaria del solar, ha señalado que la inversión realizada solamente en el derribo superará los 200.000 euros. Una vez finalizada la demolición, comenzará el dragado del terreno para la construcción del edificio de nueva planta, aprobado en el mes de diciembre por la Comisión Territorial de Patrimonio.
El presupuesto de construcción de este nuevo edificio supera los 3 millones de euros y se ha previsto una fachada de corte neoclásico, con utilización de piedra de Villamayor y carpintería con el objetivo de que «se integre perfectamente en el entorno», según un diseño de los arquitectos Moisés Gómez Crego y Pablo Andrés Bravo. En total, en el nuevo edificio tendrán cabida 30 viviendas. De ellas 4 con menos de 50 metros, 8 oficinas, 5 locales comerciales y dos plantas de sótano con 108 plazas de garaje.

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Edificios “Corea”, Madrid
El edificio fue construido entre los años 1951 y 1954 y estaba afectado por aluminosis, debido al uso de cemento en mal estado al elaborar el hormigón de la estructura.

El nombre del edificio, compuesto por varias unidades y que contaba con una gran nave interior en la que había situadas diversas instalaciones , entre ellas un gimnasio y una piscina, proviene de sus primeros moradores: los ciudadanos norteamericanos que vinieron a España después de la Guerra de Corea.
Esta manzana de viviendas del paseo de la Castellana de Madrid, que comprendía de los números 198 al 208 (con vuelta a Félix Boix, Doctor Fleming y Carlos Maurrás), estaba afectada de aluminosis y las estructuras de hormigón corrían peligro.

Trás el diagnóstico de padecer aluminosis a finales de los 90, la empresa Restaura negoció con los propietarios y apostó por comprar la manzana por 144 millones de euros. Invirtió 60 millones de euros en la mitad de la manzana que comenzó a restaurar en marzo de 2003, donde ya viven miles de personas. El resto se lo vendió a la empresa Reyal que durante el mes de Febrero de 2007 inició las obras de derribo para posteriormente cimentar.

Parte de el edificio “Corea” ya es historia. Se construyó entre 1951 y 1954.

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En estas fotografías  en blanco y negro de 1951-52,  y algo posterior de la de más abajo, se observan sendas tomas aéreas del Paseo de la Castellana. En la de arriba vemos en primer término el edificio “Corea” en su primera fase de ejecución, que comenzó con las fachadas principales a la Castellana.  El denso caserío de edificios bajos que aparece al fondo es el popular barrio de La Ventilla, en la actualidad totalmente desmantelado, después de más de treinta años de planes municipales poco acertados. El campo de hierba de la derecha es el depósito de aguas del Canal de Isabel II, donde aún no se había levantado la conocida torre del depósito elevador.  La rotonda que está justo encima es la Plaza de Castilla. Mucho más al fondo, la meseta…

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 En esta foto, que nos muestra otra perspectiva, vemos el Paseo de la Castellana desde la Plaza de Lima, pasando por la Plaza de Cuzco hasta la Plaza de Castilla. En la parte inferior derecha el estadio de fútbol Santiago Bernabeu. A la altura de la Plaza de Cuzco, a la izquierda las casitas bajas del barrio de Tetuán de las Victorias. A continuación, a la derecha el edificio “Corea“, recien construido. Más al fondo, la Plaza de Castilla y la torre elevadora del depósito del Canal de Isabel II, seguramente recién construido. Y mucho más al fondo, a la derecha la Colonia de “San Cristóbal” de empleados de la E.M.T. Y siguiendo hacia la línea del horizonte, casi indistinguible, hacia las sombras oscuras del fondo, manchas de vegetación sin duda, se intuye el pueblo de Fuencarral.

El edificio “Corea” ya es historia. Se construyó entre 1951 y 1954. La empresa que lo ha demolido -Grupo Reyal- y actual propietaria del solar (que comprende Castellana 198-208, así como los números 3 y 5 de la calle Carlos Maurrás), va a construir 196 viviendas de lujo (de una, dos y tres habitaciones) con una superficie total de 16.317 metros cuadrados. También tiene proyectado un hotel de cinco estrellas, de 145 habitaciones, un auditorio, un centro comercial de 6.900 metros cuadrados que contará con un total de 45 tiendas y cerca de 1.000 plazas de aparcamiento y un edificio de oficinas. La inversión será de 350 millones de euros y el nuevo complejo estará terminado en 2009.

El proyecto, al que se ha llamado “Castellana 200“, tendrá un total de 41.757 metros cuadrados, a los que hay que sumar 28.609 metros cuadrados en cuatro plantas de aparcamientos. El aspecto que ofrecerá el edifico tendrá muy poco que ver con el antiguo “Corea”. Una gran estructura de cristal se situará en la esquina, mientras que los lados que dan al paseo de la Castellana y Carlos Maurrás tendrán fachadas más clásicas.

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Especulación inmobiliaria en Madrid: un caso de hemeroteca


Cuando el que especula es un inversosr particular o un empresario sólo cabe hacer las reflexiones morales  en consonancia al calibre de la operación y poco más. Cuando el especulador es un ayuntamiento o una corporación pública, parece que las dudas acerca de su legitimidad ética son más que evidentes. Ahora bien, si aprovechando las circunstancias -expropiación forzosa- se engaña a los expropiados y luego se pone a la venta al mejor postor el bien enajenado, obteniendo pingües beneficios, sólo se puede hablar de corrupción, estafa en toda regla y de bajeza moral demostrada por parte de quien ejecuta la maniobra.

Lo que sigue es un caso real que ocurrió en 1992 con el Ayuntamiento de Madrid como protagonista durante el periodo del alcaldía de José María Álvarez del Manzano, del PP

El Ayuntamiento de Madrid expropió en 1986 un solar situado en Ciudad JardínProsperidad (distrito de Chamartín), para dotar de equipamientos sociales al barrio.

Bloques de viviendas producto de una maniobra especulativa del Ayuntamiento de Madrid en 1992

El solar de “los caballitos“, así llamado porque desde hace muchísimos años estaba allí instalado un tiovivo, era propiedad de la Comunidad de Propietarios de la Colonia Primo de Rivera. Estos vecinos ofrecieron la parcela al Ayuntamiento a cambio de que éste dotara de equipamientos al barrio. No hubo acuerdo en cuanto al justiprecio, fijado en 11 millones de pesetas, de las de entonces y, finalmente, cuando ocupaba el socialista Juan Barranco la alcaldía, se expropió la parcela por este precio.

El 9 de junio de 1992 ese mismo Ayuntamiento, pero ya gobernado por José María Álvarez del Manzano, del PP, decidió ponerlo a la venta, a pesar de haber sido destinado a dotaciones. La parcela, como vimos, costó 11 millones de pesetas (66.200 €). El precio inicial de su salida a subasta fue de 900 millones (5.421.000 €).

El solar estaba situado en la esquina formada por las calles de Ramón y Cajal y de Víctor de la Serna. Tiene 4.000 metros cuadrados y fue siempre un pequeño descampado provisto de un tiovivo en el que varias asociaciones de vecinos soñaban instalar un centro de especialidades médicas.

Finalmente, el Ayuntamiento de Madrid vendió la parcela por 1.181 millones de pesetas (7.115.000 €) a José María Gallego Sánchez, promotor inmobiliario. El precio multiplicó por cien el valor por el cual el Ayuntamiento consiguió el solar, en 1986, mediante expropiación forzosa: 11.207.800 pesetas, exactamente. El beneficio que se embolsó el Ayuntamiento de Alvarez del Manzano fue de 1.169.792.200 millones de pesetas. Se desconoce realmente adónde fue a parar el dinero obtenido, aunque en su momento el Ayuntamiento de Madrid emitió una nota de contenido vago en la que afirmaba de manera genárica que con la venta el Ayuntamiento había obtenido fondos que se utilizarían para financiar las “actuaciones realmente sociales” hoy en ejecución: realojamiento de familias procedentes de bolsas de deterioro urbano, financiación de suelo urbanizado para cooperativas y reparación de antiguas colonias donde el promotor había dejado de hacerse cargo de la conservación.

En la actualidad, en lugar de la dotación social demandada, hay un bloque de viviendas de lujo.

VER Otro caso de hemeroteca de
especulación del Ayuntamiento de Madrid

Referencias.-

La parcela expropiada por 11 millones se vendió ayer por 1.181 (El País, 11/06/1992)

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Cine Covadonga (1951). (Foto: Isabel Gea, 1984)

El 1 de marzo de 1991, el cine Covadonga, situado en el 161 de la calle de López de Hoyos, quedaba prácticamente destruido a causa de un extraño incendio, cuyo origen no pudo ser precisado en su momento por los bomberos del Ayuntamiento. Pedro Gallardo, jefe del departamento de extinción de incendios, manifestó que no había elementos de juicio suficientes para saber si ha sido intencionado o no. Sin embargo, el local llevaba cerrado más de un año y medio. Los bomberos comenzaron su intervención sobre las cinco de la madrugada y durante tres horas tuvieron que arrojar miles de litros de agua para apagar las llamas. La Policía Municipal cortó el tráfico en la zona y desvió los itinerarios de tres rutas de autobuses de la EMT que pasaban a esa altura de la calle López de Hoyos.


Especulación urbanística en una revisión de hemeroteca.

Los bomberos fueron avisados sobre las cinco de la madrugada del 27 de febrero, al advertir que salía una densa humareda del viejo cine Covadonga, conocido entre los cinéfilos como “El Covacha”. Los equipos de extinción tuvieron que forzar los candados que cerraban las puertas del local. “Al entrar el aire”, explicaron, “todo el patio de butacas se llenó de llamas”. Un portavoz de los bomberos estimó que el fuego llevaba fraguándose durante horas y que cobró virulencia cuando se abrieron las puertas. La densa humareda impidió que los servicios de extinción pudieran atacar directamente el fuego, por lo que emplearon el brazo articulado de 64 metros de altura que pocos días antes había sido presentado en sociedad en la plaza de la Villa.

El 1 de marzo de 1991, el cine Covadonga, situado en el 161 de la calle de López de Hoyos, quedaba prácticamente destruido a causa de un extraño incendio, cuyo origen no pudo ser precisado en su momento por los bomberos del Ayuntamiento. Cine Covadonga trás el incendio, en foto tomada en el año 90 antes de que fuera demolido.

Cerca de 30 bomberos trabajaron sin descanso hasta que el fuego quedó prácticamente extinguido sobre las ocho de la mañana, aunque un retén permaneció varias horas más apagando los últimos chisperos. El cine no tenía fluído eléctrico -cortado desde que estaba vacío-, por lo que los bomberos descartaron de inmediato la posibilidad de que el fuego fuese provocado por un cortocircuito. No obstante, tampoco se aventuraron a afirmar que se tratase de un incendio provocado, ya que “todo el cine era un foco de llamas, que abarcaba a toda la sala”. El inmueble ocupado por “El Covacha”, que abrió las puertas al público con un aforo de 480 butacas, el 15 de Febrero de 1951 con la proyección de las películas El secreto de Mayerling y Hoy no pasamos lista, y que durante un tiempo sirvió como sala de proyecciones de la Filmoteca Nacional, era propiedad de Concepción Sáenz, quien a su vez lo tenía alquilado a Manuel Salinas. Éste, a su vez, lo había subarrendado a una sociedad constituida por la empresa Iberoamerícana Films, propiedad del productor cinematográfico Andrés Vicente Gómez, y el cantante Víctor Manuel, el actor Antonio Resines y la periodista Rosa María Mateos, entre otros. Esta sociedad quería instalar en el inmueble cuatro minicines, pero no obtuvo la pertinente autorización de la junta del distrito de Chamartín.

En el solar dejado por el cine se levantó un edificio de apartamentos de lujo, que por las imposiciones municipales respetó el máximo de altura autorizada en la zona y la estética del cine incendiado.

Ver El País.com

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E
l animatógrafo de Rossio , en Lisboa fue creado el 8 de diciembre de 1907 por los hermanos Ernesto Cardoso Correia y Joaquim Cardoso Correia, fundadores de la firma Correia & Correia y tenía una capacidad de más de cien asientos.
Su fachada es una de las más características de la arquitectura de la ciudad de Lisboa, constituyendo uno de los ejemplos más particulares del “Arte Nova ” modernista. Posee unos relieves exteriores esculpidos en madera y un conjunto de azulejos -que datan de 1907 y están firmados por M. Queirol– situados en torno a las taquillas, decorados con figuras femeninas de cabellos entrelazados entre cuyas manos aparecen los tallos de dos plantas rematadas por sendas luminarias.


A
unque la función para la que se creó fue la exhibición cinematogáfica, por su sala también pasó una compañía de teatro infantil. Después de un breve periodo de cambio de actividad, el Animatógrafo volvió a sus orígenes como sala de cine.
Sin embargo, en la actualidad el local se dedica a otros menesteres menos cinematográficos: es un “sex shop”. Aunque no dudo del amplio espacio que la nueva actividad dedique al séptimo arte, que, sin duda así será, no parece muy loable que un local con tanta historia no haya tenido un tratamiento más ligado a la cultura, en razón a los orígenes históricos del cine en Portugal que representa. Debería haber una iniciativa por parte de los poderes públicos que lo pudiese convertir en un elemento emblemático para la ciudad y para los habitantes de Lisboa, dándole una utilidad pública que, al mismo tiempo, preservase el patrimonio cultural.


En Madrid existe un ejemplo parecido en el Cine Dore, actual sede de la Filmoteca Nacional. Sus origenes fueron similares, pero el presente del local y su uso es otro muy distinto.
Aunque el antiguo salón Doré, una antigua barraca en la que proyectaban películas data de 1912, es en 1923 cuando se construye el actual Cine Doré. El proyecto databa de 1922, y los planos estaban firmados por el arquitecto Críspulo Moro Cabeza, bajo promoción del industrial Arturo Carballo Alemany. El estilo modernista que se adoptó para el Doré era el habitual en los cinematógrafos de principios de siglo y era coherente con la arquitectura que se estaba realizando entonces en Madrid.

Ha sido varias veces restaurado, la primera vez en 1925 por el arquitecto Manuel López Mora, una segunda en 1932 y, más cerca de nuestros días, fue rehabilitado en 1984 por el arquitecto Francisco Javier Feduchi Benlliure. El cine tomó el nombre de su pasaje contiguo, que comunica las calles de Atocha y de Santa Isabel, y está dedicado al pintor francés Pablo Gustavo Doré, autor de ilustraciones para ediciones especiales de la Biblia y el Quijote.
La historia de la sala ha sido larga y procelosa. A partir de los años treinta del siglo pasado, el Cine Doré se configuró como una sala de reestreno, con dos sesiones diarias. Hasta su cierre, en 1963, fue un cine de barriada, conocido popularmente como el “Palacio de las Pipas”.

En 1982 el ayuntamiento de Madrid -amparado por el Plan de Ordenación Urbana de Madrid- adquiere el Cine Doré como edificio de interés arquitectónico y ambiental que debe ser conservado, éste permaneció abandonado a su suerte, en especial la fachada y los muros exteriores.
Tras su compra por el Ayuntamiento y la firma del acuerdo de cesión al Ministerio de Cultura, se decide destinarlo a local estable de proyecciones para la Filmoteca Española, y se inicia la restauración.

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“60-90. De la imagen narrada a la experiencia vivida”

Entrevista realizada y publicada por areaciega
En esta entrevista las reveladoras experiencias vividas desde los años de la transición a los años ochenta dentro de los procesos de lucha y los acontecimientos culturales, como el CS Mantuano (en la actualidad Centro Cultural “Nicolás Salmerón”) y la “Movida“, o dentro del ámbito académico, sirven para construir un relato que parte del panorama vivencial y emocional alejado de la imagen oficial, y para arrojar pistas sobre una posible investigación.

Carlos Verdaguer es arquitecto urbanista, profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, consultor de GEA 21, junto a la que ha participado en numerosos procesos de participación ciudadana en la toma de decisiones sobre el territorio, entre otros el de Trinitat Nova en Barcelona.

Los espacios sociales y los centros sociales en los 70 -80

areaciega-. Una primera pregunta partía de interrogarnos por las luchas y los procesos de investigación de los años setenta y ochenta para contrastar los cambios que han se han producido en las maneras de intervenir e investigar en la ciudad, algunas que se habían perdido y otras que se podían recuperar, todas esas prácticas del pasado ligadas al espacio en tres fases: las luchas de barrio, las Investigaciones militantes, y los procesos de intentar cartografiar, si los hubo, el territorio.
Carlos hace un relato muy interesante sobre larelación entre los espacios sociales y los centros sociales, elementos asociados a la “movida” de los 80.

El argumento central de la entrevista destaca la crítica al discurso oficial de la transición, el cual la ha ido banalizando, esclerotizando, hasta convertirla en una caricatura interesada de sí misma. Carlos Verdaquer va construyendo en el diálogo la descripción histórica a partir de sus momentos álgidos y más significativos. Por ejemplo, “la movida“, presentada como una especie de fenómeno sin orígenes que desapareció del mismo modo, inopinadamente, o como si la transición hubiera sido producto de algo así como “esgrima de salón”. La reflexión de Carlos Verdaquer habla sobre cómo recuperar y rehacer esa discurso de un pasado próximo, cuyos protagonistas de entonces somos los adultos de ahora, o son/ somos ahora la generación que está en el poder y está llevando las riendas… Se ha producido una cierta amnesia interesada sobre la que es necesario indagar.

Carlos Verdaguer-. Estoy seguro de que, al compartir está reflexión con gente de mi generación, aunque estuviésemos en corrientes muy distintas, estaríamos de acuerdo en que no se ha recogido la verdadera esencia de lo que fue aquello. La “movida“, por ejemplo, no es comprensible como fenómeno aislado, si no la vinculas con lo que podríamos llamar el underground o la contracultura madrileña que se había empezado a construir a finales de los 60 y principios de los años 70, cuando habían empezado a ocurrir cosas que, evidentemente, no aparecen en la escena oficial. Aquella escena alternativa se mezclaba con todo lo que era la contestación política del momento, y no se puede explicar sin hacer referencia, por anecdótico que pueda parecer, a los fanzines que se vendían en el Rastro de Madrid o sin recordar las pequeñas acciones clandestinas de influencia situacionista que se organizaban desde las Escuelas de Bellas Artes o de Arquitectura. Existía, de hecho, un continuum con los mismos protagonistas…esa puede ser una línea de investigación, o de mirada reflexiva, que es difícil de investigar sin recurrir a la memoria oral.

Otro elemento fundamental para entender lo que ocurría a nivel de territorio, y que sí está un poco mejor recogido y estudiado, es la historia del movimiento ciudadano y de las asociaciones de vecinos, todo el tejido asociativo que se había ido formando trabajosamente a lo largo de los años sesenta y setenta, y que tuvo un papel fundamental en la transición, pero que curiosamente fue totalmente desmantelado después de las primeras elecciones municipales en 1979.

Podría hablarse del caso concreto del Centro Mantuano, un centro social autogestionado que estaba en el barrio de Prosperidad, y que había sido impùlsado por varias organizaciones políticas, sociales y culturales situadas en el barrio: el Ateneo Libertario de Prosperidad, la Asociación de Vecinos de Prosperidad (que ese momento tenía una fuerte componente del LCR y del PCE, bastante organizados), el Ateneo Politécnico (un conglomerado de grupos de músicos y artistas de todo tipo), la Guardería Don Nicanor y la Escuela Popular de Prosperidad, entre otros. Desde este centro organizamos, de manera muy consciente, unas jornadas de reflexión y debate sobre las elecciones de 1979, a las que invitamos a todas las fuerzas políticas. Acudió un amplio abanico electoral, por supuesto el PSOE, el PCE, incluso Alianza Popular. El límite claro lo pusimos en Fuerza Nueva, quienes, entre otras cosas, querían quemarnos el local… Había por nuestra parte una voluntad explícita de crear escenarios sociales a nivel local de debate político, una idea que pertenecía al discurso común de toda la izquierda. Ni se nos pasaba por la cabeza que las cosas pudieran encaminarse en otro sentido; considerábamos que, muerto Franco, el camino que había que recorrer debía partir de aquellas formas nuevas de debate y del tejido socio-político que ya existía y seguía creciendo en los barrios. Para nosotros que nos considerábamos realmente la izquierda, el PSOE, prácticamente inexistente, no era más que un tímido intento superado de construir la socialdemocracia. El caso es que el PSOE, tras ganar aquellas elecciones, lo primero que hizo fue acosar y clausurar aquel centro social autogestionario.

Para mí, una línea posible de investigación pasaría por acudir a los protagonistas de esa época, que aún no somos tan mayores, y recoger sus relatos para hacer un retrato interesante. Como decía Joaquim Jordá durante un coloquio tras la proyección de su película Numax en el local de Traficantes de Sueños : “lo que está claro es que yo no estaría haciendo lo que hoy hago si no hubiese vivido aquella época”, es decir, que transformación personal y huella desde luego que la hubo. La mayoría de nosotros hemos visto marcada nuestra trayectoria por las experiencias de aquel momento.

Entre los protagonistas de aquella época estaban efectivamente Almodóvar, Alaska… pero nunca se han dignado a hacer referencia a cómo se hizo posible la creación de un escenario que permitiese la existencia de esas prácticas contraculturales. Un grupo de música necesitaba un local, y ¿quién estaba en esos momentos encabezando la lucha por los espacios? Los que estábamos en la lucha política. La lectura lineal es clara: los locales donde se ensayaba o donde se daban las prácticas culturales alternativas se conseguían gracias a la lucha política. El tejido socio-políticocultural era un tejido continuo donde la gente estaba involucrada en todos los aspectos. De ahí es de donde salen ciertamente algunos grupos famosos, y lo que luego se ha entendido como la movida madrileña. El caso es que todo ese tejido que sostenía estas prácticas se desmantela con la entrada de la democracia, y merece la pena estudiar cómo se produce ese proceso. Nos podemos servir de relatos narrados en primera persona o echar mano de las hemerotecas y ver qué lecturas se producían.

A este respecto el tema de la droga, por ejemplo, se vendió como algo muy negativo, pero no podemos olvidarnos de lo que significaba la droga en esos momentos. Efectivamente, encontrarse a alguien metiéndose un pico en la escalera del centro social podía no ser excepcional, pero, aunque el balance de lo que supuso fue sin duda muy negativo, una lectura rigurosa debe tener en cuenta el contexto en su totalidad. O el tema de la violencia, otro tema peligrosísimo de tocar en estos momentos y del que nadie habla. Nos estamos olvidando de que en el año 77 varios abogados murieron tiroteados en la calle Atocha. ¡En aquellas manifestaciones los participantes lloraban de dolor y rabia!. Yo tenía 21 años, y no podía contemplar la violencia con los mismos cristales con que lo hago ahora. Ese esfuerzo por situar las cosas en su contexto y de una manera objetiva no ha sido hecho ni siquiera por los verdaderos protagonistas. Hay un cierto afán de olvido que, en mi opinión, se ha convertido en nocivo en cuanto a que ha contribuido a romper el lazo generacional. Cuando yo observo vuestros procesos, no puedo evitar ver los mismos protagonistas y las mismas discusiones, que no han cambiado desde hace 30 años, ¡que se dice pronto! ¿Cómo conseguir que esas vivencias de entonces se incorporen de forma activa al conocimiento antagonista y pasen a formar a parte del acerbo de conocimiento vivo, del discurso actual sobre participación y autoorganización?

Un ejemplo paradigmático: el centro social Mantuano

areaciega-. Hasta tal punto llega la ruptura generacional que el otro día al acto que se celebraba en la Eskalera Karakola sobre el libro que ha escrito Paloma Candela sobre las cigarreras de la Tabacalera, y que refleja cómo eran esas formas que ellas tenían de auto-organizarse solidariamente (un tema que interesa enormemente a la gente de Precarias a la Deriva para ver cómo pueden ellas enfrentar la crisis de los cuidados) las propias señoras cigarreras no querían acudir porque consideraban a las chicas de la Eskalera Karakola ¡unas okupas ajenas al barrio!
Podríamos ilustrar mejor esto que nos cuentas si haces un zoom sobre el Centro Social Mantuano, para ver las formas de organización, cómo se gestionaba, la relación con las asociaciones de vecinos…para ver esos paralelismos con los procesos nuestros de ahora.

La historia del Centro Mantuano sólo se explica si se se la sitúa dentro del período de la UCD: un período considerado irónicamente como feliz, donde se produjo un vacío de poder, y en el que no se sabía muy bien cuál era la correlación de fuerzas. La ultraderecha estaba desconcertada y aterrada en aquellos momentos, la izquierda no sabía hasta dónde podía jugar, y creo que la gente de base de la denominada extrema izquierda éramos muy optimistas respecto a nuestra fuerza (el auge y caída del movimiento libertario hasta 1977 es muy significativo) Era una época en la que la ambigüedad jugaba a nuestro favor, donde podías pasar por delante de un policía fumándote un canuto y muy probablemente, haría todo lo posible por no darse por enterado. Para entendernos, si en aquel mismo momento reproducías aquellos comportamientos en Londres, o en cualquier otro lugar de Europa de los que que se consideraban más avanzados en libertades, como poco llamabas poderosamente la atención y seguramente te buscabas serios problemas.

La Escuela de Mandos de la calle Mantuano era un edificio gigante (lo que hoy es el Centro cultural y el colegio Nicolás Salmerón) de cuatro plantas y con decenas de espacios, antiguas aulas, dormitorios, un bar y un comedor con sus cocinas y todo. Al poco tiempo de la ocupación, había cientos de jóvenes pululando por allí. Las condiciones para que alguien pudiera acceder a un local se reducían a justificar algún tipo de actividad cultural, que hubiera un espacio libre, y pagar la cuota mensual, que era muy baja”.(Recuerdos de un «okupa» de los 70. Gran Wyoming)

El barrio de la Prosperidad abarcaba, en nuestro mapa mental, una amplia zona difusa cuyos límites llegaban a Príncipe de Vergara, Clara del Rey, Plaza de Cataluña, Ramón y Cajal, incluso hasta La Guindalera. En aquel momento el panorama territorial de Madrid sí que se podía entender por barrios. El movimiento ciudadano, aunque el movimiento obrero seguía manteniendo el protagonismo, había cobrado mucha fuerza y era un momento de auge político, de tal manera que, al hablar de los barrios, a poco enterado que estuvieras, ya sabías más o menos cuáles eran las fuerzas políticas dominantes . Hablando en términos urbanísticos, no hay que olvidar a este respecto que el programa de remodelación de barrios de Madrid llevado a cabo a lo largo de los años 80 fue el tributo que el PSOE estuvo obligado a pagar al movimiento ciudadano.

En aquel momento se estaba desmantelando todo el aparato del Movimiento Nacional, y en Prosperidad quedaban unos locales que se conocían popularmente como “la Escuela de Mandos”. De hecho, habían sido previamente un colegio en la época de la República, reutilizado durante la dictadura como Escuela de Mandos de la Falange. En aquel momento, el período UCD, eran un espacio sin uso. Dentro de la filosofía pseudo-populista un tanto demagógica y a la vez ingenua de la UCD, ese local sin uso debía pasar a manos del barrio. La información sobre esas vagas intenciones se filtró hasta la base del barrio.

Esa base éramos entonces los que estábamos organizados, la Asociación de Vecinos, con la composición política que comentábamos; el Ateneo Libertario, que se había formado en la clandestinidad hacía tres o cuatro años pero que ya disponía de un local abierto en la calle Emilio Mario, con habitaciones que cedía a grupos de música, por ejemplo a Kaka de Luxe, es decir, que era la pequeña institución radical del barrio; el Ateneo Politécnico, un colectivo de artistas de todo tipo, grupos de música y de teatro, que se habían ubicado en un antiguo colegio del barrio gracias a las peculiares circunstancias familiares del director del mismo, un personaje un tanto estrafalario conocido como el Cuco; también estaba la Escuela Popular de Prosperidad, la Prospe, que había estado en la parroquia San Juan de Ribera, y que andaba la búsqueda de nuevos locales, y la Guardería Don Nicanor, entre otros.

Creo que fue a iniciativa de la Asociación de Vecinos, la Escuela de Prosperidad y nuestra, el Ateneo Libertario, quienes solicitamos conjuntamente un encuentro con el concejal para exigir que nos cediesen ese sitio a las asociaciones del barrio, para gran sorpresa y desconcierto de la UCD. Aquello, la autogestión de facto, sin necesidad de okupación, fue posible en aquel momento peculiar porque aún no se había construido todo el aparato de un estado llamado democrático. En tres años las cosas cambiaron. ¡El caso es que, en aquel momento, los de UCD ni siquiera sabían qué presupuesto había disponible para aquel local!….y así, de modo relativamente fácil y de forma “oficial”, en un ámbito de cierto despoder, conseguimos las llaves del sitio. Luego levantamos un plano artesanalmente y decidimos entre todos la gestión del espacio.

Aquellos fueron los tiempos del increíble Ateneo de la Prosperidad, un espacio multicultural autogestionado en el madrileño barrio del mismo nombre en el que ensayaban desde grupos de teatro o marionetas hasta bandas de rock (La Romántica Banda Local, Paracelso) y los grupos que darían vida a La Movida Madrileña, desde Los Zombies a Aviador Dro o los citados y efímeros Kaka de Luxe. Un espacio de algún modo alegal que funcionaba de maravilla hasta que alguna mente cuadriculada decidió que procedía ordenar, encasillar, legislar y al fin eliminar la creatividad”. (Chechu Monzón –Gran Wyoming-).


Durante un tiempo se confundió el Centro Mantuano directamente con el Ateneo Libertario, aunque éste era sólo una parte de aquél. Sin embargo, aunque parezca que arrimo al ascua a mi sardina, creo que, con todas las ingenuidades y torpezas políticas que cometíamos, paradójicamente, quienes estábamos mejor preparados para hacer frente, desde un punto de vista conceptual y teórico, a una experiencia autogestionaria éramos nosotros, los anarquistas.

El debate de la autogestión frente a la izquierda tradicional ya se conocía, por supuesto, pero quien supo reavivarlo y organizarlo desde abajo en aquel preciso momento y lugar fuimos nosotros, los del Ateneo, la Escuela Popular y la gente independiente que allí se juntaba. Pusimos a punto un sistema de catalogación de las numerosas salas de aquel magnífico edifico y a través de este sistema hicimos una previa distribución y reparto del espacio. También definimos conjuntamente los criterios para ver qué grupos culturales se iban a admitir, qué cuotas íbamos a pagar y qué mecanismos de autofinanciación íbamos a poner en marcha. A través de una asamblea mensual, de la que se elaboraban sus correspondientes actas, todos los grupos exponían los criterios por los cuales querían que se rigiese la gestión del espacio, se hacía un seguimiento continuo de los problemas, todo el mundo tenía que responsabilizarse del uso del espacio… es decir, el vademécum clásico de un proyecto autogestionario como áquel. Por supuesto, intentábamos que el funcionamiento fuera rigurosamente horizontal, y viéndolo a posteriori, aquella experiencia nos sirvió mucho a los que buscábamos formas de terminar con los planteamientos jerárquicos, para darnos cuenta de la importancia de las metodologías y de las técnicas necesarias para hacer posible una participación horizontal. Comparado con la experiencias vividas por mí en aquella misma época, en asambleas de estudiantes y otros tipos de reuniones y debates políticos, el funcionamiento de aquella asamblea era relativamente eficaz y democrático, teniendo en cuenta su tamaño y sus objetivos. Lo cierto es que, inevitablemente, siempre hubo acusaciones de manipulación dirigidas contra el Ateneo Libertario y los anarquistas en general…A su vez, por parte de los elementos más politizados del centro existía un gran recelo en contra de ciertas aptitudes “vanguardistas” que hacían un uso parasitario del espacio sin contribuir a la consolidación del proceso, escudándose en su perfil “artista”, y que rápidamente te acusaban de estalinista en cuanto se lo reprochabas.

En ocasiones hay que reconocer también que las discusiones alcanzaban un alto nivel de agresividad, sobre todo verbal. Hay que entender que vivíamos en una situación de urgencia permanente, donde, hasta el más ingenuo militante de izquierdas, yo mismo, con 20 años, había pasado, aunque fuera fugazmente, por la Dirección general de Seguridad (la terrible DGS) o por Carabanchel, y cualquier día, estando en los billares Morasol o en el parque de Berlín, podías toparte con los Guerrilleros de Cristo Rey y otros grupúsculos fascistas que merodeaban también por el barrio, con la consiguiente amenaza permanente de enfrentamiento.

En aquella época y con la perspectiva de entonces, entre la delincuencia callejera, la violencia, y el enfrentamiento político, a veces los límites no estaban muy claros, sobre todo en sectores de extrema izquierda. Era una situación un tanto desquiciante. Aunque bien es verdad que todas estas cuestiones eran lugares comunes para toda la izquierda. Hablando de lucha armada con cualquier militante de base del PCE o incluso del PSOE, todos sabíamos qué queríamos decir, estuviéramos o no de acuerdo con ella como estrategia política…y es que en la calle se seguía a tiros: en el mismo año 1975, justo ante de morir Franco, tenemos el ajusticiamiento de Garmendía y Otaegui. Hasta los más jovencitos de entonces ya habíamos vivido varios ajusticiamientos, empezando por el de Puig Antich en 1973, y prácticamente en directo, varios asesinatos de estudiantes a manos de la policía en las grandes manifestaciones obreras y estudiantiles. Por eso, cuando el asesinato de Carrero Blanco en 1973 la izquierda se alegró, y quien lo niegue, miente. Los de derechas nos acusan ahora de ser los que aplaudíamos a ETA, pero es que, simultánemante, en la calle éramos también los que sufríamos en carne propia la represión policial y las acciones de los pistoleros de la ultraderecha…

Dentro de las actividades del Centro Mantuano era muy interesante en sí la propia gestión del centro, y la posibilidad de ceder espacios suponía la mayor conquista y era lo que más posibilidades abría. También la heterogeneidad en sí misma era una gran riqueza: aparte de grupos de música punk, había grupos de jazz, había talleres de grabado, grupos de teatro, de poesía activa… Era como macramé contracultural. De hecho, en aquellos momentos, ¡hasta hacer macramé podía ser una forma de crear un espacio de sociabilidad!, y eso era lo que la gente estaba deseando. Reunirse y socializar era el reto. Por aquella época fue cuando se consolidaron y extendieron las grandes zonas de ocio nocturno en Madrid, que literalmente eran áreas tomadas, como Malasaña. Surgieron locales míticos, como el Armadillo, en la Calle Augusto Figueroa, La Vaquería de la calle Libertad,o el Carolina, muy anteriores al Rockola, símbolo de la movida madrileña … En torno a ellos iban cristalizándose zonas percibidas como de libertad, también gracias a que el centro no sufría la presión inmobiliaria de ahora. Había huecos.

El Aviador lo comenzamos cuando tenía 17 años, pero hacíamos fanzines en el Ateneo de Prosperidad,el Ateneo Libertario que había donde está ahora el Centro Cultural Nicolás Salmerón, la Antigua Escuela de Mandos de la Falange, que fue ocupada por gente de UCD, gente libertaria, en el 77-78, y allí estábamos nosotros, un grupo que se podría decir de acción alternativa. “En este centro de Prosperidad actuábamos en los mismos locales Aviador Dro, Radio Futura, Los Pegamoides, los Zombies, y, al mismo tiempo, estaba gente como Pedro Almodóvar estrenando su primer largometraje, en 16 mm, allí mismo”. (Servando Carballar, fundador de Aviador Dro y sus obreros especializados.

Este es, pues, el contexto en que se desarrolla el Centro Mantuano: transición política no tan pacífica y contracultura. En los kioskos, revistas como Star, Ajoblanco, el Vívora: una explosión que se venía preparando y que venía de antes. Insisto en que era normal tener un pie en la contestación política y al tiempo estar al tanto o colaborar en algún proyecto contracultural.

El Centro Mantuano hizo un poco de “meeting point” -punto de encuentro- de aquellas experiencias, y es un caso significativo, porque maduró. Sin embargo, hubo otras experiencias de ateneos libertarios y centros sociales autogestionados en otros barrios, aunque quizás la experiencia más similar fue la del centro Migrans de San Blas. También empezó con mucha fuerza casi en la misma época, sólo que en un barrio mucho más conflictivo en cuanto a drogas y diferencias raciales. El Centro Migrans destacó mucho por su centro de ginecología, gestionado por un grupo de mujeres profesionales radicales y muy puntero en temas de anticonceptivos, etc. La experiencia global fue fallida porque no logró la cohesión y acabó estallando..

“La experiencia del Centro Mantuano duró de 1977 a 1980, intenso y fugaz. La deriva de droga y descontrol fue fuerte, aunque más lo fue el acoso inexorable del PSOE, que cortó la luz, hasta el punto de que hubo que instalar un generador eléctrico para poder dar las clases de adultos de la Escuela Popular”. Lo más interesante de estos Centro Sociales es que se pueden leer como rótulas o conectores que explican en términos espaciales la conexión entre el movimiento contracultural y el movimiento político de la época y permiten contextualizar muchas cosas, entre ellas la tan sobrevalorada movida madrileña y sus protagonistas, de todo lo cual han quedado algunos testimonios en la escena cultural moderna “oficial”, como algunas de las escenas de las primeras películas de Almodóvar (”Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón“) o aquella de Fernando Colomo (”¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?“) que se rodó en gran parte en el salón de actos del Centro. Lo cierto es que no había infraestructura cultural para albergar estas prácticas, aunque sí una infraestructura espacial de vacíos urbanos. El ecosistema urbano aún te permitía cierta libertad. Por ejemplo, para los jóvenes, irse de casa era relativamente barato y fácil, al contrario que ahora.

En conclusión, esos espacios temporales de despoder permitieron imaginar y albergar otras opciones a la izquierda digamos “alternativa”, que, mientras organizaba debates políticos sobre las elecciones, propugnaba la abstención, pensando ingenuamente que, con el grado de formación que existía en la izquierda, se podría construir algo más potente y más digno que una socialdemocracia, por así decirlo, ramplona. A fin de cuentas teníamos muy cerca a Salvador Allende. Como mínimo era eso… Y cuando, unos años después, tras la traumática experiencia del golpe de Tejero de 1981, quienes, como yo, votamos al PSOE en 1982, fue con la clara consciencia de que les entregábamos un cheque en blanco, pero también pensando que, si con la UCD habíamos podido construir aquello, con alguien que se auto-proclamaba de izquierdas, sería aún más fácil seguir avanzando, ¡y aún más cuando sabíamos que en los cuadros de poder estaban, entre otros, los propios militantes de las asociaciones de vecinos! Fue una lástima que, sobre todo en el PCE, donde había gente muy bien preparada y que había estado trabajando honradamente en la base, se perdiese tan rápidamente la perspectiva de que la democracia sólo se puede construir sólidamente desde abajo.

areaciega-. Hablándolo en términos de huecos se conjugaba el vacío territorial, sin presión territorial, con el vacío de poder, y la porosidad del hueco social…Cómo se perdió esa porosidad o dónde se encuentran los hueco ahora son los temas que tendríamos que investigar.

Aunque lo estamos enfocando desde el punto de vista político, es cierto que la apertura en lo social era total, era cómo la sensación de abrir las puertas de una habitación cerrada, y había muchas ganas de crear y dar con cosas nuevas. Había mucha frescura, y ganas de poner en práctica todo lo que habíamos estado leyendo y por lo que nos habíamos interesado durante los años de clandestinidad. La clandestinidad es horrible, es esquizofrénica y psicótica, te obliga a la separación del otro y te condena a la marginalidad. El salir de esa situación permitió calar sobre otras personas menos politizadas, la porosidad era total. Pero nos dimos de bruces. La narración oficial de la transición resulta útil en el sentido de que nos permite darnos cuanta de cuál era el proyecto que realmente se estaba cocinando, por así decirlo, ‘oficialmente’. Cuando realmente se cierra el cepo, la porosidad de lo social y el hueco se reducen considerablemente.

Sobre todo me interesa reflexionar sobre por qué es necesario situarse en aquella época para explicarse a sí mismo, porque, si no, hay muchos fenómenos, incluso contemporáneos, que no lograremos comprender. Sólo pensando y teniendo en cuenta el contexto te puedes plantear los “por qués”. Sólo comprendiendo cómo nuestras vidas discurrían en un continum temporal, político, físico, dominado por la sensación de urgencia y de cambio continuo, puedes darte cuenta de lo absurdo de la imagen congelada que nos ofrecen, por ejemplo, en la tele.

Las conexiones con Europa

areaciega-. Pasando a otro plano, ¿qué conexiones internacionales existían?

Conexiones internacionales existían a todos los niveles desde el momento en que el grado de actividad y cohesión política era muy alta y, si te mantenías activo políticamente, estabas al corriente de todas las experiencias del momento. Basta revisar la colección del Ajoblanco, por ejemplo, para darse cuenta. Si viajabas por Europa, tenías direcciones dónde acudir y con quién ponerte en contacto e incluso las podías encontrar en las propias revistas de los kioscos. Por no hablar del rico sustrato editorial generado desde la contracultura.

Por ejemplo, aquí la okupación como tal no existía, pero se estaba muy corriente, y de forma directa, de la experiencia de los squatters ingleses, los hausbesetzer alemanes o los kraakers holandeses. A finales de los 70 éramos numerosos los okupas españoles en Londres, Berlín o Ámsterdam. En el fondo aquí no había condiciones para que se diese la okupación debido a la estructura urbana y al mercado inmobiliario. Corresponde más a la época de ahora. De hecho, podría decirse que el Madrid de ahora responde en esto más a la imagen del Londres de los años ’70 y ‘80.

Sin embargo aquí, incluso en el año 1977, muerto Franco y con el gobierno de la UCD, a pesar de la sensación de vacío de poder que antes comentaba al hablar de Mantuano, se daban episodios significativos como el de Vitoria, donde el señor Fraga tomaba la calle como suya y hacía matar por la policía a tres o cuatro obreros en una iglesia, y donde era fácil acabar en la DGS con una paliza policial en el cuerpo…respecto a esto, cuando aterrizabas en Londres y acababas, por ejemplo, en el siempre conflictivo festival de Portobello, el cambio era radical, ¡los policías no llevaban armas de fuego! ¡así sí que podía haber okupas! Esa era la sensación que tenías… La conexión existía sí, incluso el mito de mayo del 68, pero luego intercambiabas ideas y te dabas cuenta que un mayo del 68 sólo había sido posible en un régimen democrático, ¡aquí habría podido resultar más bien la primavera de Praga! Aquí, con el complicadísimo sistema de clandestinidad, habíamos vivido en un régimen policial continuo. Las manifestaciones del primero de mayo de 1975, por ejemplo, con Franco aún medio vivo, en Madrid tuvieron que posponerse hasta el día 4 y finalmente no pudieron realizarse debido a la cantidad de policía que había en las calles. En definitiva, la situación aquí a punto de morir el viejo era bien diferente a la que existía en el resto de Europa.

Por eso, al hablar de mayo del 68 o al hablar posteriormente de la movida madrileña es necesario re-escribir la historia y hacer un ejercicio de memoria. Muchas veces, entre aquellos de mi generación que le dedicamos una parte de nuestra vida a la actividad política de ‘base’ en aquel periodo, se produce un cierto sentimiento de irrealidad y a veces nos preguntamos cómo es que parece que aquí no hubiese ocurrido nada. Cuando, en realidad, ya no somos individuos marginales del sistema, al contrario, estamos integradísimos… a lo mejor es que a todo el mundo le da miedo recordar que la transición no es cómo nos la cuentan.

areaciega-. Cómo se establecían las conexiones, ¿según afinidades ideológicas?


Sí, claro. Hay que tener en cuenta que en aquel momento existía mucha prensa escrita, el panorama cultural y escrito no estaba tan manipulado, existían muchos canales informativos entrelazados. Luego te das cuenta de que ahí se estaba conformando el conglomerado mediático que hoy conocemos, el panorama del bipartidismo, con dos grandes sectores mediáticos consolidados. Sin embargo, por entonces, cada rama ideológica gozaba de varios canales de expresión: sólo en el entorno anarquista podías leer desde Pa’lante, Askatasuna o el Bicicleta hasta Ajoblanco, El Ecologista o Alfalfa, y muchas de estas publicaciones se podían encontrar en los kioskos. Sería necesario simplemente un ejercicio de hemeroteca para saber qué se estaba publicando en el año 1974, por ejemplo. La liberalización mediática fue anterior a la muerte de Franco. Por otra parte, podías tener acceso a casi todo en la trastienda de librerías como Fuentetaja en Madrid. Todo te llegaba, aunque, claro, podías leerlo, pero no hacerlo público. La palabra escrita estaba muy sacralizada. Las asambleas y reuniones eran interminables porque todos queríamos hablar muchísimo.

Sobre el tema de las drogas por ejemplo, tengo la sensación de que antes de haber probado cualquier sustancia tenías mucho más conocimiento, no porque ahora no puedas tenerlo, sino porque en aquella, época, si te movías en un cierto entorno y leías ciertas revistas, te topabas con esa información antes de toparte con la experiencia misma. Yo creo, avanzando hipótesis sobre esa época, que tenemos parte de responsabilidad cuando, por ejemplo, en el Ateneo Libertario, nosotros, gente de 20 ó 21 años, estábamos experimentando mucho y se acercaban ya los chicos de 14 o 15 años, que no disponían de la información que nosotros teníamos. Esa generación un poco por debajo de la nuestra, los que ahora tendrían 30 ó 40 años, fue la que más estragos sufrió con las drogas,… Se produjo un primer desgaje generacional que luego se potenció cuando desde el poder se empezó a dejar que la heroína se difundiera libremente, por ejemplo, por el País Vasco. En un momento de radicalidad absoluta el Estado siempre ha sabido cómo descabezar cualquier movimiento potente, como ocurrió por aquellos años también en Italia: la desmembración social a través de la droga también fue brutal. El discurso antagonista era difícil.

Creo que es fundamental que el panorama vivencial y emocional de la época quede reflejado a través de la narración oral o escrita de todas estas historias, y siempre me pregunto por qué, sin embargo, no hemos sabido trasmitirlo. Sería un ejercicio necesario e interesante para convertirlo en relato, incluso para introducirlo en la Academia, como sucede en Francia o Italia. Tengo, por otra parte, la certeza de que, incluso proviniendo de planteamientos ideológicos diferentes, muchas líneas argumentales convergirían.

areaciega-. En Italia la memoria subversiva de los setentistas está muy desalojada de la institución, aunque no del movimiento…

La última vez que estuve allí compré un libro que podría servir de referencia para hacer algo parecido aquí. Se llama “Una sparatoria tranquila”, y es una recopilación de entrevistas a gente significativa de la escena política de los ‘70. Esto demuestra que en Italia sí que se realizan esfuerzos de pasar a limpio por escrito y dejar huella, de entrelazar datos y discursos. Esto supone ya un gran avance en sí mismo y constituye una fuente de aprendizaje para experiencias futuras. Por ejemplo, para algunas de las iniciativas que hoy tenéis, aunque sea necesario e incluso útil pasar por los mismos sitios, resultaría muy enriquecedor tener acceso a un conocimiento adquirido, incorporado, en forma de memoria viva. Por ejemplo, si hubiera existido en su momento un libro que hubiese recogido en detalle la experiencia del Centro Mantuano, supongo que habría sido muy útil para la experiencia del Labo03.

La universidad y la política

areaciega-. La universidad tenía que ver algo con la política, ¿se politizaba la cuestión del territorio?

Sí, aunque este sería otro discurso: qué es lo que ocurre con el mundo de la arquitectura y el urbanismo en los años 60 y 70 a nivel europeo, en un momento álgido, de mucha reflexión teórica a todos los niveles. Desde el punto de vista de la Academia entonces es también cuando empieza la contraofensiva formalista, anti-ideológica, por parte de la disciplina. Cuando se empieza a construir el postmodern como tal es en aquel momento, a finales de los 70,
Se suponía que el urbanismo como tal era una disciplina progresista en sí misma, aunque, visto ahora, te das cuenta de la gran confusión existente: en la Escuela de Arquitectura de Madrid se mezclaba sin solución de continuidad lo que estaba de moda con el discurso ideológico. Aldo Rossi era de izquierdas, pero lo que estaba de moda era pintar las ventanas de negro en los planos como él. La situación era muy particular, un poco loca, porque resultaba progresista hablar de Le Corbusier y del Movimiento Moderno, ya que una gran parte del profesorado, la que no estaba en la asignatura de Proyectos, provenía aún del Movimiento Nacional. Sin embargo, debido a la influencia europea del momento, poco después ya se estaba empezando a recuperar a arquitectos como Muguruza o Fernández Shaw y a arquitectos fascistas, como Terragni, desde la óptica posmoderna, que dejaba a un lado las ideologías.

Lo que estaba ocurriendo en aquel momento en el movimiento ciudadano se vincula, de algún modo, a estas refleciones aparentemente académicas. Por ejemplo, impera una versión dirigista de la arquitectura, debido a que la visión progresista de los arquitectos que participaban en el movimiento ciudadano era la del Movimiento Moderno: el objetivo era construir grandes bloques obreros que diesen solución a los problemas de vivienda. La participación ciudadana se entendía al servicico de aquel objetivo no discutible. La mera intención de reflexión sobre el uso y la calidad del espacio urbano podía resultar sospechosa si ponía en cuestión los paradigmas del Movimiento Moderno.
Por otra parte, es cierto que en aquel momento se están haciendo aquí los PAI, los Planes de Acción Integrada, impulsados por la Coplaco, que eran casi diagnósticos participativos de la época, principios de los 70. Cabría mencionar la revista CAU, del Colegio de Aparejadores de Catalunya, que era de lo más progresista del momento y reflejaba en sus números todo sobre el movimiento ciudadano. La izquierda, sin duda, estaba presente en el movimiento ciudadano y en el urbanismo…..

Pero en las escuelas se mezclaba todo, lo vanguardista desde el punto de vista formal era tan progresista como lo vanguardista desde cualquier otro punto de vista, todo valía. Sí, había grupos organizados de debate sobre el uso del espacio urbano, pero desde una perspectiva de análisis todavía confusa. Uno de los libros que corrían de mano en mano entre los grupos ácratas de la Escuela de Madrid era la recopilación de la Internacional Situacionista. Aunque la crítica situacionista al urbanismo es una vía de aproximación fundamental, el problema fue que se hizo desde una visión un tanto snob y elitista del tema.

La oposición a los planteamientos de izquierda clásica era muy poco consistente. Muchos de los que, a principios de los 80, estábamos verdaderamente interesados en la cuestión de la construcción del espacio urbano desde una perspectiva diferente a la del Movimiento Moderno, nos desentendimos de la academia. Yo, por ejemplo, dejé la carrera en aras del activismo urbano. Sin tenerlo muy teorizado, desde el Ateneo Libertario nos lanzamos a “construir” el espacio urbano…

Desde una posición filomarxista, pensábamos que teníamos que poner nuestros conocimientos ‘profesionales’ al servicio del movimiento y por otra parte, como militantes de izquierdas, teníamos que construir el espacio social. Cómo se unen esas dos cosas es un aspecto importante para reflexionar aún en estos momentos, teniendo en cuenta lo aprendido de entonces: hay que analizar críticamente el discurso formalista de ‘vanguardia’, que ahora lo contamina todo. Cuando volví a la carrera a mediados de los ochenta, descubrí para mi sorpresa que muchos de aquellos tipos que eran realmente reaccionarios desde el punto de vista ideológico se habían convertido de pronto, en plena movida, ¡en los más modernos!, debido a su capacidad de adaptarse a los lenguajes vanguardistas más ‘avanzados’.

El movimiento vecinal

areaciega-.¿Qué experiencias interesantes recuerdas en el movimiento vecinal? ¿Cómo estaba compuesto el mapa? ¿Qué participación de las gentes de arquitectura?

Desde mi punto de vista, en el movimiento vecinal no existía un protagonismo o no había una reflexión importante sobre el uso del espacio, era sobre todo un movimiento reivindicativo. Teniendo en cuenta las condiciones desastrosas de los barrios, las luchas se enfocaban fundamentalmente a reclamar las viviendas y los equipamientos que no existían. En ese momento no cabía la posibilidad de hablar de la calidad del espacio o su configuración, de las formas de diseño o de urbanismo participativo, puesto que las necesidades básicas eran prioritarias. Así es que, cuando la izquierda llega al poder, se dedica a abastecer de vivienda por doquier (como churros), porque aquello era lo progresista…

areaciega-. ¿No existían reflexiones sobre el lazo social o la sociabilidad que se estaba tejiendo en esos momentos?

Las había porque las primeras reflexiones en sentido teórico provienen de aquella época. Henri Lefevbre y “El derecho a la ciudad” estaba en boca de todos. Lo curioso es que en aquellos momentos muchas de las reflexiones que hoy son fundamentales para rehacer y transformar la intervención sobre el espacio eran ya conocidas. Cualquiera de mi generación conoce a Christopher Alexander, Lucien Kroll o Giancarlo de Carlo, pero con el posmodernismo parecía que cualquier cosa que oliera a “sociologismo” era descartable, desechable… Ha existido un vacío enorme, y prueba de ello es que hoy estos autores resultan desconocidos, o no han llegado, incluso a las gentes que podrían interesarles…La visión imperante todavía entonces podría remontarse a la de Nicolaus Pevsner, autor de “Los Orígenes del Movimiento Moderno” un libro canónico sobre la historia del Movimiento Mderno, un libro teleológico, casi marxista, en el que se traza una línea continua entre todos los autores de la época y en el que el final glorioso y apoteósico de la arquitectura es la consagración del Movimiento Moderno. En ese sentido, todo lo que tiene que ver con el despojamiento de los adornos iba en la dirección adecuada, mientras el resto eran caminos desviados. Una visión que, si se convierte en la única, ofrece una impresión totalmente tergiversada de la historia, porque ni siquiera leyendo a fondo a William Morris, a John Ruskin o al propio Adolf Loos se les puede convertir en precursores de la filosofía básica y dura del Movimiento Moderno. ¿Qué ha pasado pues con Aldo Van Eyck, Giancarlo de Carlo, Lucien Kroll, Christopher Alexander, Ralph Erskine? Todos ellos provienen de los años 50 y 60…Desde los años 30 se venían organizando los famosos congresos de arquitectura moderna “CIAM”, que fueron construyendo los postulados canónicos del Movimiento Moderno, pero es en el famoso décimo congreso donde los jóvenes radicales y rebeldes ponen en cuestión dichos postulados, porque ya durante la posguerra se han empezado a dar las primeras manifestaciones reales del Movimiento Moderno construido. A raíz de aquellas críticas aparece, entre otros, el TEAM X, un grupo de arquitectos que empiezan a hacer una reflexión crítica sin renunciar a los postulados sociales del primer Movimiento Moderno, …

Luego esa corriente se verá alimentada con posiciones más radicales como el ecologismo o corrientes que vienen de la sociología. Sin embargo con el posmodernismo se produce una re-lectura de la historia desde un punto de vista formalista en la que la producción de Giancarlo de Carlo, Herman Hertzberger o Habraken, construcciones a menudo en hormigón, podrían parecer poco excitantes desde el punto de vista formal, lo cual puede ser cierto. Sin embargo son autores que van a influir en otros aspectos del panorama futuro si hacemos una lectura diferente de la historia.Ya en el año 59-60 Giancarlo de Carlo, que era anarquista, estaba llevando a cabo experiencias de participación y diseño en los barrios italianos, y este mismo autor influye mucho a John F Turner, quien a su vez ejerce una gran influencia en la arquitectura social en Latinoamérica. Casi medio siglo después muchos tenemos la impresión de haber retrocedido por haber arrojado una mirada equivocada sobre lo que estos autores nos podían enseñar. Efectivamente, si tú, al mirar a los estructuralistas holandeses, por ejemplo Bakema, en lo que te fijas es en la terminación del hormigón, no estás aprovechando lo que esas obras te pueden hacer ver desde otros puntos de vista mucho más fundamentales.

areaciega-. La influencia de esos autores es enorme, ¡sólo tienes que fijarte en las obras de Bakema para darte cuenta de dónde se alimenta Rem Koolhas!

¿Por qué Rem Koolhas es quién es? Se podría decir mucho sobre este tipo, que es un peligro y una bomba atómica andante desde el punto de vista ideológico, pero lo cierto es que es un tipo con una gran formación urbanística y arquitectónica, no es un indocumentado como muchos de los que le veneran y le copian.. Hace poco encontré uno de sus primeros proyectos en los que ofrece varias soluciones al mismo problema según las diversas tipologías urbanísticas existentes, es decir, como si fuera Cerdá, como si fuera otro autor… es decir, abordado desde las diversas lógicas. Esta formación rigurosa le permite ser muy habilidoso a la hora de abordar sus proyectos y articular su discurso pseudo-nihilista.

En la Escuela de Arquitectura de Madrid yo tuve la inmensa suerte de contar como profesor de Proyectos con Fernando Ramón Moliner, hijo de María Moliner, quien había estado en contacto en Inglaterra con la corriente crítica del Movimiento Moderno. Gran parte de lo que yo puedo saber es gracias a sus clases a contracorriente en un rincón perdido de la Escuela, en las que sabía enlazar de forma apasionante todos los temas que yo considero cruciales: el buen construir con la participación ciudadana, el vernáculo y el movimiento moderno, la atención al clima y la importancia de la legislación…. Era el año 1987 o 1988, él era quien nos contaba todas estas historias. Eso sí, era un personaje marginal dentro de la institución. Estamos viendo la manera de hacerle un homenaje que ponga de relieve su figura.

areaciega-. Los años ochenta fueron entonces durísimos porque arrasaron con todo este imaginario, tanto experiencias como discurso…

El postmodern de los ochenta tiene una doble lectura: una faceta fundamentalmente formalista, y otra que es crítica con el Movimiento Moderno, pero que intenta compensar los excesos del sociologismo y del radicalismo de los años sesenta. El caso es que la Escuela de Madrid, dominada por la ideología de Proyectos, optó por la primera lectura, hasta llegar a convertirse en un lugar de mucho prestigio porque se especializa en un ámbito muy estrecho, produciendo un tipo de profesional específico a base de repetir machaconamente lo mismo, que es proyectar edificios, olvidando el contexto. Esto lo señalaba José María Ezquiaga. Una especialización absoluta para dar respuesta desde el punto de vista formal al “reto del papel en blanco”. Visto desde esta perspectiva, la única salida de la Escuela de Arquitectura, teniendo en cuenta cómo se rige el mercado académico, cada vez más competititvo, es ofrecer más de lo mismo, con lo cual, el papel del urbanismo tenderá a desaparecer, todavía se hará más difícil hablar de estos temas que nos interesan. Pero es que el panorama internacional de la arquitectura es ése, y tal vez por eso la arquitectura española triunfa tanto en el extranjero.

El resto de los discursos son a contracorriente. Por eso el reto de los que trabajamos en este campo desde otros puntos de vista es el de arrancarle a la arquitectura la responsabilidad de construir la ciudad. Tenemos que poder volver a recuperar los orígenes de la disciplina del urbanismo. En su famoso libro “Ciudades del Mañana”, básico para entender la historia del urbanismo del siglo XX, Peter Hall sin ser un autor radical en absoluto, reconoce sin paliativos los orígenes anarquistas del urbanismo moderno previo a la Carta de Atenas. Ebenezer Howard, Piotr Koprotkin, Lewis Mumford…sus aportaciones son fundamentales. La ciudad como construcción colectiva de todos los ciudadanos, el respeto a la naturaleza, la superación del capitalismo, cómo hacer frente a los males del industrialismo, son temas que subyacen en la base del urbanismo moderno y que hay que volver a situar en primer plano.

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