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Archive for the ‘Arte’ Category

Cine Callao_small

Recientemente ha tenido lugar en en el Centro Torrente Ballester de la ciudad de Ferrol  una exposición titulada  Rodolfo Ucha Piñeiro. Construíndo/ Construyendo Ferrol, dedicada a mantener viva la figura y la obra que este importante arquitecto desarrolló en  Ferrol.

La  exposición  proponía  una revisión actualizada del legado arquitectónico de Rodolofo Ucha Piñeiro, renovador de la estética de la ciudad de Ferrol mediante la introducción de los nuevos estilos arquitectónicos de su tiempo.
A partir de  fotografías, documentos históricos e imágenes de archivo se recordaba su papel como el gran arquitecto civil de la ciudad de Ferrol, creador de gran parte de sus edificios más significativos y singulares.

Recogiendo algunos contenidos de la muestra, repasaremos brevemente en  el artículo unos cuantos ejemplos de la obra que el arquitecto dejó en la ciudad.

Ucha Piñeiro, el arquitecto

Ucha PiñeiroRodolfo Ucha Piñeiro, nació en Vigo en 1882 y obtuvo la plaza de Arquitecto minicipal de la ciudad de Ferrol en 1908, con un sueldo de  5.000 pesetas anuales, puesto que desempeñó hasta 1936. Fue el responsable de numerosas reformas y de proyectos de urbanización, así como el autor de muchos de los edificios que hoy destacan en la ciudad y también de algunos por desgracia demolidos por la presión de los intereses especulativos. La imagen actual de Ferrol no se entiende sin la labor y  los proyectos de este arquitecto.

Ucha Piñeiro fue un arquitecto ecléctico que durante toda su carrera mantuvo una gran permeabilidad hacia las nuevas corrientes estéticas que se desarrollaron durante el primer tercio del siglo XX. Supo recoger en su aspecto formal y con gran despliegue imaginativo desde el Modernismo hasta el Racionalismo, pasando por el Art Déco y el Nuevo Eclecticismo.

Entendia su trabajo el arquitecto como una intervención que dotaba al tejido urbano por medio de los edificios de elementos individualizados que debían ser singulares y distintivos, dotados de capacidad representativa para embellecer y dar carácter propio al espacio que ocupaban. Y así lo hizo, esforzándose por adaptarse a los gustos estéticos imperantes en cada momento y aportando siempre soluciones eficientes y originales.

Los modelos formales de Ucha se fueron renovando siguiendo  las corrientes dominantes a las que tenía acceso, teniendo en cuenta las limitaciones geográficas del espacio donde ejercía su profesión, y casi siempre vinculadas a congresos nacionales o internacionales adonde acudía para conocer las novedades y los aires nuevos que corrían por el  Mundo.

El Modernismo de Ucha, por ejemplo, que es po lo que más se le conoce, se percibe en la organización de las fachadas, en el diseño de vanos, puertas, rejas de  balcones y, en general, en la estética de los elementos decorativos.

 Fonda Suiza (1909)

La Fonda Suiza, proyecto de  1909, cuenta con tres crujías, dos paralelas y una perpendicular más estrecha por donde se accedía al inmueble. En 1927 se le añadió una altura, desapareciendo el “clásico” acroterio inicial y algunos elementos decorativos propios del periodo de su construcción.

 

Fonda Suiza alzado fachada

Alzado original de una de las fachadas de la Fonda Suiza (1909).

 

Estéticamennte el edificio muestra detalles Beaux Arts en las ménsulas de los balcones mezclando elementos curvilíneos y otros geométricos “Sezession“, en un conjunto ecléctico que intuye de modo genérico una influencia de la estética del Modernismo.

Planta Fonda Suiza 1909

Planta baja y de los pisos primero y segundo de la Fonda Suiza (1909).

 

 Hotel Suizo (1916)

El Hotel Suizo, de 1916, aunque fue inicialmente encargado al arquitecto Manuel Alba, acabó por proyectarlo Ucha y fue el segundo edificio de mayor volumen construido en la década. Su estilo apuntaba al Eclecticismo finisecular parisino, desvinculado ya de las corrientes del Modernismo. En 1973 se vació por completo y se le sometió a una reestructuración que, aunque respetó las tres fachadas, desvirtuó el conceptó original del edificio.

Hotel Suizo

Hotel Suizo en 1917. Se pueden observar los tres frentes que presentaban un lenguaje formal unitario con aires de Eclecticismo francés.

Hotel Ideal Room (1917)

Se trata del último de los tres grandes edificios comerciales proyectados por Rodolfo Ucha Piñeiro, tras la Fonda Suiza (hoy Hotel Suizo) y el propio Hotel Suizo. El proyecto manifiesta cierto modernismo tardío, testigo del intento de Ucha Piñeiro por sintetizar las corrientes más ornamentalistas del pasado más próximo y los postulados del Nuevo Eclecticismo y el Monumentalismo, desde la perspectiva de la tradición local,  destacando el uso de la cantería de granito.

Tras el cierre del hotel (fue  sede del Banco de Bilbao), el edificio se rehabilitó en los años 90 sufriendo una  “mutilación” estética que eliminó uno de sus símbolos más característicos, los tejadillos.

 

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Dos imagenes del edificio del Hotel “Ideal Room”, inaugurado en 1917. Después de su “mutilación”, el cierre sucesivo de los negocios en sus bajos, el último o en octubre de 2012 como tienda de la cadena Zara, dejan al edificio en una situación de aparente e inmerecida decadencia. (Foto: Diario de Ferrol, 2014)

Pescadería (1923)

Este mercado de pescado es uno de los edificios más singulares del Barrio de la Magdalena. Se construyó como unidad aneja al Mercado Central proyectado en 1886 que más adelante se derribaría para volverlo aconstruir. El edificio de la Pescadería nació como una frágil construcción también derribada y edificada en nueva planta según proyecto de Ucha Piñeiro.

Pescaderia Ferrol 1910

Alzado de uno de los dos testeros de la nave de la Pescadería, 1910.

 

Ferrol Rua Igrexa_Mercado Peixe_2013

Mercado do Peixe o Pescadería. (Foto: Enrique F. Rojo, 2013)

Se trata de una edificación algo anacrónica por su estilo marcadamente modernista en un periodo en el que se imponía cierto Monumentalismo para los edificios públicos. Lo cierto es que el proyecto, de 1910, siguió al pie de la letra lo marcado entonces, sin que el concepto formal condicionase la función útil del edificio.

Cine Callao (1935)

Moderno cinematógrafo, polivalente, que podía albergar representaciones teatrales y espectáculos diversos. Constaba de sótano, plantas baja y primera dedicadas a cine, y terraza que se utilizaba para proyecciones y para bailes y festivales al aire libre cuando el inestable verano ferrolano lo permitía.

Cine Callao

Cine Callao de Ferrol, alzado. El cine tenía capacidad para 1.000 espectadores repartidos en “21 filas de 24 butacas cada una, 13 palcos, anfiteatro y grada”.

Ferrol-Cine CallaoEl Cine Callao de Ferrol, edificio de gran singularidad, especialmente dentro de la producción de Ucha Piñeiro, posiblemente se inspirase en los diseños racionalistas del madrileño Luis Gutiérrez Soto, que ya había proyectado varios cines en la capital española (Callao, Europa y Barceló).

Su aspecto, de deliberado carácter Art Déco, constituyó uno de los edificios más efectistas de la ciudad cumpliendo su función de servir de reclamo para el espectáculo que siempre albergaban sus paredes. Para ello, la torre-faro a modo de alminar o minarete, destacaba en el skyline y llamaba al pagano disfrute del séptimo arte. Este reclamo simbolizaba también la torre del faro que proyecta una luz, en este caso la del proyector, que abre la ciudad al resto del mundo con sus películas.

El Cine Callao representó -en palabras de Bernardo Castelo Álvarez – “el emblema más genuino del cosmopolitismo de Ferrol del momento, al integrarse dentro de la corriente general de construcción de grandes cinematógrafos que, tanto en España como en los restantes paises europeos y, muy especialmente, en Norteamérica se erigían en las ciudades para acoger, pero también para simbolizar, al gran espectáculo popular contemporáneo que era el cine“.

Por desgracia, el edificio fue víctima de la ambición especulativa y del interés inmobiliario alimentado por la  ignorancia y por el desdén hacia la historia. Se derribó en 1976 para construir una sede bancaria de dudoso gusto que rompió por completo con la armonía de la calle.

 

Cine Callao Ferrol_Mano alzada

Cine Callao, dibujo a mano alzada de Rodolfo Ucha Piñeiro (1935).

 

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Planos planta del Cine Callao de Ferrol (1935).

 

 

“Chalet” de Canido (1921)

Este curioso edificio, situado en lo alto de la colina de la antigua aldea de Canido en el término de Ferrol, constituye uno de las más singulares construcciones proyectadas por encargo por el arquitecto Ucha. El “chalet“, carente de unidad estilística, apunta aires de casa de indiano, con elementos desproporcionados y cierto monumentalismo que se suma a detalles regionalistas de carácter local. A este extraño sincretismo -llama especialmente la atención la torre “victoriana” que destaca por encima de todo el edificio-, hay que añadirle  el estado de abandono en que se encuentra y su progresivo deterioro, razón por la que su visión resulta siempre algo misteriosa.

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El “misterioso” chalé de Canido, encargado a Ucha en 1921 por el comerciante Juan Sixto Váxquez, muestra su particular tipología con aires de casa de indiano. (Foto: Enrique F. Rpjo, 2013)

Referencias.-

Ferrol, urbano y cultural (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Ferrol en feminino. Mulleres na historia da cidade (Guía turística en PDF. Concello de Ferrol)

Rodolfo Ucha Piñeiro (Wikipedia)

Rodolfo Ucha Piñeiro. Descubrindo a tua cidade (CTB, PDF)

Modernismo en Ferrol (Folleto turístico, PDF)

Bernardo M. Castelo Alvarez, Rodolfo Ucha Donate, Joaquín Fernández Madrid
Rodolfo Ucha Piñeiro y la arquitectura de Ferrol (1909-1949)
Diputación Provincial de A Coruña. Imprenta Provincial
A Coruña, 2000

Bernardo M. Castelo Alvarez
Ferrol: morfología urbana y arquitectura civil, 1900-1940
Universidade da Coruña
A Coruña, 2000

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1-Canalillo_Guindalera_1906

El “canalillo” a su paso por la Guindalera, en su linde con la Prosperidad, en 1904.

El “canalillo del sur”, la acequia del este de Madrid  fue, con el “canalillo del norte”, una de las Acequias de Riego que el Canal de Isabel II construyó en 1868 para aprovechar las aguas sobrantes del abastecimiento a la capital.

Agua potable en Madrid

Hasta el siglo XVII, Madrid se abastecía de agua con pozos y con el río Manzanares y arroyos como el Meaques, el Cantarranas o el Abroñigal. Cuando Felipe II instaló la Corte en la Villa en 1561 la ciudad no llegaba a las 15.000 almas. Un siglo después eran más de 48.000, y la demanda de agua obligaba a constantes búsquedas de reservas. Su distribución o traída hasta las fuentes públicas se hacía por medio de viajes, de reminiscencias musulmanas, que consistían en canales de fábrica de ladrillo o piedra soterrados.

Deposito Canal

Depósito elevado del Canal de Isabel II, inaugurado en 1912.

Todavía en 1850 Madrid se surtía de agua por medio de estos viajes. El crecimiento de la población y la limitada eficacia del sistema, sumado a los pocos aportes con que contaba la ciudad, especialmente en verano, hicieron urgente la necesidad de encontrar soluciones eficientes y definitivas.

A mediados del siglo XIX, la capital contaba con 77 fuentes públicas con 128 caños. Estas eran utilizadas por la población y por 950 aguadores que repartían al día 664 reales fontaneros, más de 25.000 litros en esta medida de la época. El real fontanero equivalía a 2.280 litros por minuto.

Canal de Isabel II

A pesar de que desde el siglo XVIII se realizaron numerosos proyectos para abastecer de agua a Madrid, no fue hasta 1851 cuando se presentó en las Cortes un proyecto para traer las aguas del río Lozoya.

La ejecución de este proyecto, que costó ciento veintisiete millones de reales, supuso la construcción del embalse del Pontón de la Oliva y la canalización del agua hasta el depósito soterrado del antiguo Campo de los Guardias. Lamentablemente, las características de la roca donde se emplazó la presa hicieron que las filtraciones fueran constantes y evidenciaron la inutilidad de la construcción.

Sin embargo, el 24 de junio de 1858 fue inaugurado el primer sistema de conducción de aguas del Canal de Isabel II, Pontón de la Oliva incluido. Al acto solemne, en las instalaciones del primer depósito, asistieron la reina Isabel II, el Consejo de Ministros en pleno y, como publicaba el semanario El Museo Universal, el pueblo de Madrid, que se mostró entusiasta, apiñado en el Campo de Guardias (en torno a la actual calle de Bravo Murillo), compartiendo con alegría la llegada a la ciudad de las aguas del rio Lozoya.
En 1882 la presa del Pontón de la Oliva fue sustituida definitivamente por el embalse de El Villar, a 22 kilómetros.

Ponton de la Oliva_010

Presa del Pontón de la Oliva. Foto incluida en el álbum Vistas de la presa y demás obras del Canal de Isabel II de Charles Clifford, publicado en 1858,  (BNE).

Acequia de riego del Este

Satisfechas las necesidades de consumo de agua de la población, que se situaron muy por debajo de las expectativas, los ingenieros del Canal calcularon que el agua sobrante, que se vertía al arroyo Cantarranas y desde ahí al Manzanares, podía utilizarse para regar aportando beneficios a la empresa.

Para aprovechar esta agua y posibilitar el riego de las numerosas huertas que había en los aledaños de los Ensanches y las Rondas, se inició en 1868 la construcción de la acequia de riego del Canal de Isabel II o “canalillo” a cargo del ingeniero Juan de Ribera Piferrer, artífice del primer depósito.

La acequia del Este tenía algo más de 16 kilómetros de longitud. Arrancaba desde un depósito repartidor para dividirse en dos ramales, el del Norte de 5 kilómetros de largo y el del Este de 10 kilómetros. Este ramal, construido en ladrillo revestido para limitar la erosión, contaba con tres saltos que salvaban los desniveles más importantes del recorrido y evitaban las grandes pendientes que pudiesen dar velocidad al agua aumentando la erosión del canal.

Canal de riego del este_Gonzalez e Iribas_1906

Sección del plano de  González e Iribas, de 1906.  Se aprecia el sinuoso recorrido del sector oriental del “canalillo” o “acequia de riego del Este”.

Contaba con 10 puentes de paso elevado para el tránsito de peatones, animales y vehículos, 12 tajeas o puentes de menor importancia a modo de acueductos, 10 alcantarillas y 9 sumideros para soterrar el paso de las aguas. Estaba flanqueado por acacias, álamos, moreras, castaños de Indias y negrillos para evitar la evaporación y había caminos en cada sentido con una valla de alambre para evitar accidentes.

Atravesaba la actual AZCA, recorría las inmediaciones del antiguo Hipódromo de la Castellana (hoy ocupado por los Nuevos Ministerios), la Colonia Parque Residencia, Altos del Hipódromo (Residencia de Estudiantes); cruzaba la calle de López de Hoyos, recorría la Guindalera y desembocaba en el arroyo Abroñigal después de pasar por el barrio de la Prosperidad donde se aprovechaba para la elaboración de tejas y ladrillos en los numerosos alfares y tejares que allí había.
En 1961 se decidió su cierre, hasta desaparecer por completo en los años setenta del siglo XX.

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El “canalillo” a su paso por la glorieta de López de Hoyos en 1959. En 1961 desapareció por completo. (Foto: Fondo Santos Yubero, ARCM)

(Adaptación del artículo publicado en el nº 243 la Revista Plácet, Febrero de 2014)

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Ermita de San Polo

Esta antigua iglesia parroquial del despoblado de Villanueva de Tozara, conocida posteriormente como Ermita de San Polo, está construida en estilo mudéjar, posiblemente del siglo XII-XIII.

Es un edificio cuadrado, robusto, realizado en tapial, hormigón antiguo y mampostería. Hoy en día solo quedan en pie restos de muros, una pared lateral completa con una preciosa portada gótico–mudéjar, que consta de un arco de herradura ojival con las jambas escalonadas y ciertos adornos de ladrillo que la enriquecen notablemente. Con la despoblación de Villanueva de Tozara, el templo continuó prestando servicios religiosos, aunque ya no como iglesia, sino como ermita.
En el último tercio del siglo XVII, es probable que se procediera a una restauración o reforma, según se desprende de la inscripción grabada en el revestimiento de una de las paredes conservadas, en la que puede leerse “
Año 1670“. La tradición sostiene que perdió su uso religioso en el siglo XIX, cuando pasó a manos privadas, y que algunos de sus bienes fueron llevados a la iglesia parroquial de Villa del Prado, caso de su campana y de una talla de San Polo. En su alrededor hay abundantes restos de cerámica y vidrio antiguos”. (Ver Lista Roja del Patrimonio)

Ha sido totalmente expoliada y se encuentra en ruina progresiva por total abandono, por lo que se la ha incluido en la Lista Roja del Patrimonio español.  En la actualidad pertenece a Carlos Falcó (marqués de Griñón) propietario de la finca “El Rincón”, próximo al río Alberche, en donde se encuentra. Además de la ermita, la finca cuenta con un palacio del siglo XIX que se explota para celebraciones y actos sociales, y con diferentes construcciones agrícolas de arquitectura tradicional castellano-manchega también en proceso de ruina por abandono.

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Como contribución al Día Internacional del Patrimonio Mundial que se celebra el 16 de noviembre de 2013, la Plataforma Madrid, Ciudadanía y Patrimonio ha organizado la segunda edición de las Jornadas de difusión, reflexión y debate, tituladas con el nombre de “Patrimonio en Alerta Roja”,  en las que se tratará a fondo la Nueva Ley de Patrimonio Histórico, normativa más atenta al beneficio mercantil que a los valores culturales inherentes a cada edificio.
Las demoliciones, expolios, afecciones o amenazas a edificios, yacimientos o lugares históricos se han incrementado escandalosamente en los últimos tiempos, circunstancia ante la cual los ciudadanos no podemos permanecer indiferentes.
El calendario de actos se extiende a lo largo de los días 13 al 16 de noviembre. Habrá mesas redondas y exhibición de videos, además de un aula de arqueología y un recorrido peatonal por lugares en “alerta roja” del centro de Madrid, como el Frontón “Beti-Jai”, el Palacio de Ustáriz, el Museo Municipal (antiguo Hospicio), la Plaza de Callao, Plaza de Canalejas, Casa Duquesa de Sueca, etcétera.

Entre las actividades destaca el Encuentro de Blogueros, en el que responsables de diferentes BLOGS sobre Madrid, sensibles con la protección del patrimonio histórico, expondrán sus puntos de vista y debatirán sobre el compromiso ciudadano acerca del problema.

Referencias._

Contacto general Plataforma MC y P (Correo Electrónico)

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Fotógrafos con cámara, uno descubriendo el objetivo y el otro midiendo el tiempo de exposición (Foto: Máximino Reboredo, ca. 1890-1899).

Acudí a “Pano de fondo/ Paño de fondo”,  una exposición de fotografía de estudio hecha fuera del estudio, hace casi un año. Aunque me hubiera gustado hacer el comentario entonces, he esperado. La muestra era itinerante y las referencias a la misma eran constantes en función de cada nueva sede.

Aquella exposición, que pude ver en Ferrol, mostraba una colección de ímágenes, casi todas de aldeanos y comerciantes retratados frente a sus casas, delante de un telón de fondo, en referencia a los telones que los fotógrafos de aquellas épocas colocaban detrás de los retratados, con los que buscaban idealizar el contexto o simplemente “despegar” la figura del fondo indigno de un muro de patio. Desde humildes colchas a paños más elaborados con paisajes o interiores de pazos . El fotógrafo llevaba su estudio ambulante donde hiciera falta, pues ese era su oficio. Decía el tríptico de la exposición que ésta no pretendía ser “un catálogo de la fotografía de estudio realizada en en Galicia en este periodo”. Simplemente “intentaba acercar la fotografía, profundizando en ella a través de los muchos fotógrafos que participaron en su realización en la época”. Desde el estudio y fuera de él.

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Soldado. (Foto: Máximino Reboredo, ca. 1890-1899).

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Familia delante de su casa (Foto: José Domínguez, ca. 1920)

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Mujer con un paño de fondo que simula una calle de ciudad. (Foto: J. Pacheco, 1890-1910)

En esta exposición itinerante propuesta por Novacaixagalicia, que ha estado más de tres años -dese 2010- recorriendo Galicia, el acercamiento a la fotografía de estudio se componía de dos partes bien diferenciadas, una formada por copias realizadas entre 1880 y 1960 y firmadas por sus autores en el momento; y otra compuesta por copias actuales obtenidas a partir de los negativos originales de la época.

A través de las fotos de la exposición han aflorado los recuerdos y la memoria colectiva se recupera. “Pano de fondo/ Paño de fondo” recogía cerca de 100 imágenes que acercaban al visitante a la fotografía de estudio -aunque en el espacio propio del fotografiado-, tratando de ahondar en ella y en sus aspectos técnicos y sociológicos. Sin la especial intención de ser un catálogo exhaustivo de los retratistas de la época, la muestra hacía primar la imagen sobre el objeto, ya que la imagen es la que soporta la historia, la que siempre deja constancia de la memoria de una época.369601_oboi-rvanye_starye-oboi_tekstura_carapiny_vektor_3289x2166_copia

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Se dice en el texto que ayudaba a entender mejor la exposición,  que en el amplio periodo que iba de 1880 a 1960 se reprodujeron modelos preestablecidos para la ocasión influidos por las tendencias que publicitaban las  revistas de moda y que los fotógrafos se adaptaban a las necesidades-exigencias de la sociedad de la época. En las fotografías era normal que se e retocasen a lápiz las facciones a resaltar y las poses recalcaban el carácter particular para el cual se requería la imagen. Con el paso del tiempo la fotografía sirvió para marcar la evidencia de las diferencias sociales, que también se remarcaba según las fotografías fueran o no de estudio, según el “paño de fondo”  usado y según el retoque a lápiz realizado por el fotógrafo. Y, ya en las ciudades, también importaba el prestigio del fotógrafo.

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Tres militares, ca. 1890-1899 y hombre con zapatos bicolores, ca. 1980-1899. (Foto: Máximo Reboredo).

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Dos niños de la burguesía posando delante del paño de fondo en el estudio. (Foto: J. Pacheco, 1890)

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Muchacha de aldea (Foto:  José Vidal, en 1930).

En general, las fotografías tenían un carácter iniciático o lúdico. Podían retratar bautizos, primeras comuniones y matrimonios. También, en las clases modestas, EL ingreso en algún tipo de institución, religiosa o militar, o las partidas a la emigración. Igualmente, se contrataba al fotógrafo para dejar constancia de alguna celebración extraordinaria de carácter ritual como romerías o fiestas locales, en cuyo caso el “telón de fondo” se situaba en la puerta de las casas o en las huertas, llevando el estudio a la casa del cliente.

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Familia numerosa posando delante de su casa, en el pueblo. (Foto: José Vidal,  1930).

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Familia en el patio de su casa. (Foto de Pedro Brey, ca. 1910).

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Familia posando en el estudio del totógrafo.

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Villa Excelsior Postal
1. “Villa Excélsior” es como una aparición cuando, de repente, la ves. Tan imponente, tan solitaria, tan abandonada y tan ruinosa como está. “Villa Excélsior” de Luarca, es el palacete de un indiano exagerado. Mucho más que un palacete indiano al uso. Un capricho millonario desproporcionado al que hoy se le escuchan los estertores últimos de su existencia, porque se cae a pedazos.  Porque no le queda mucho y sucumbirá, a menos que alguien -o algunos- lo remedie de inmediato.

2. La propiedad de “Villa Excélsior” la mandó construir Manuel Méndez de Andés en 1912, nacido en Valdepares.
Manuel había heredado de su tío, también llamado Manuel Méndez, la formidable fortuna que éste había hecho en la Argentina, emigrado en 1858, al establecer una próspera industria de tabacos en el año 1874 llamadaLa Abundancia“.

“La Abundancia” fue el profético nombre que el indiano Méndez de Andés había dado a su exitosa industria. Y los cigarrillos triunfadores se llamaron “Excelsior”, buscados por todos los fumadores iniciados de Buenos Aires  y más allá de la capital -¡qué paradoja!-.

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Manuel Méndez de Andés y Társila Blanco junto con dos de sus hijas. La foto debió de hacerse en la primera década del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

3. El sobrino, que había emigrado con la excusa de ayudar a su tio, acabó heredando una vez fallecido éste sin descendencia, un enorme patrimonio que incluía los importantes negocios de ultramar. Manuel Méndez, el sobrino heredero, dueño ya de los derechos y de las propiedades, desde la muerte de su tio en 1897,  en uno de sus retornos a Asturias, ya casado con la, también asturiana, joven de buena familia Tarsila Blanco Abella y ya con hijos, se hizo con unas tierras en Luarca y recurrió al arquitecto de prestigio Manuel del Busto, autor del Casino de Luarca y de otras obras de renombre, y mandó a construir un palacio para él y su familia. Algo más que habitual entre los indianos que regresaban al terruño después de hacer fortuna.

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Manuel Méndez de Andés. La foto debió de hacerse en la primera década del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

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Társila Blanco. La foto debió de hacerse en la primera década del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

4. La finca, “Excelsior”, la de Manuel Méndez, el sobrino, no reparó en gastos. El arquitecto fue el mejor; el maestro de obras, “Manolín” de la Castellana, también el mejor. El autor del proyecto, del Busto, destacaba en su momento por sus obras, encasilladas en un estilo llamado técnica y peyorativamente “retórico”, por su eclecticismo, su empaque y por la profusión de elementos decorativos, algo recargados y siempre excesivos.

En 1912, en los alrededores de Valdés, en toda Luarca, “Villa Excélsior” era la más grandiosa, la más llamativa y la más bonita de las villas. Era la villa de moda, a la que toda la burguesía local quería ser invitada. “Villa Excélsior” era, y  todavía sigue siéndolo, un espacio excepcional. Una finca dominada por la arquitectura extraordinaria del palacete y rodeada por exquisitos jardines y por las sólidas construcciones aledañas.

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Familia Méndez de Andés Blanco en los años 30 del siglo XX. Aparecen de izquierda a derecha Tarsila hija, Rosa, Tarsila madre (de pié), Fernando, Manuel y, delante, la pequeña Raquel. (Foto: (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

5. La obra de Manuel del Busto mezcló diferentes elementos historicistas que recordaban a la arquitectura del medioevo, el clasicismo y  el modernismo, interpretándolas como una sola y única, asumiendo los defectos y las exageraciones. Destacan en el edificio, con una planta rectangular de 600m2,  las galerías, balcones, porches, terrazas, cubiertas y, especialmente, las ventanas multiformes, que no atienden a especial tendencia peero que imponen por su grandilocuencia.

En el interior resaltaba la grandiosa escalera de marmol con balaustradas de madera tallada que conducía, como en los grandes palacios del siglo XVIII, a las estancias superiores y de mayor rango. Los corredores decorados en maderas de calidad, los ventanales, las cristaleras policromadas, las forjas exquisitas, daban muestra del poder económico de la familia… Y todavía había más.

“Villa Excélsior”, fue la villa de moda durante la década de 1900 en la comarca de Valdés, en el Villar,  y más allá. Más allá, hacia el oriente, que es donde se encontraba el poder político y social.

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Villa Excésior en 1912, recién construida por la familia Mández de Andés Blanco en el Villar de Luarca.

6. Tanto la arquitectura como el mobiliario interior de la villa buscaron el máximo de lujo y de modernidad. por eso, para la decoración de la mansión se recurrió a decoradores ingleses a la última en tendencias. Muebles de caoba, pianos repartidos por todas las habitaciones, caballerizas de lujo reconvertidas en inmensas cocheras, etc.

En el exterior los jardines superaban con creces a los de cualquier mansión indiana de Asturias,  por lujosa y pretenciosa que ésta hubiera sido.  El jardín tenía caminillos sembrados de begonias, petunias, claveles, pensamientos, dalias, nardos y grandes hortensias multicolores, que acababan en una placita con una fuente adornada por columnatas jónicas y glicinias derramándose. Había, además. repartidas por toda la finca, especies mayores como palmeras de Whasington, cedros del Himalaya, cipreses, plátanos falsos, tilos, falsas acacias y acebos; además de especies frutales como melocotoneros, albaricoques o ciruelos. También arbustos como rododendros de tres colores,  buganvillas, rosales trepadores, jazmines y “trompetas de Virginia”. Un vergel, sin ninguna duda.

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Postal de la primera mitad del siglo XX con imágenes de las “casas de indianos”, construidas en el Villar de Luarca. Foto: (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

7. En 1912, Manuel Méndez de Andés, dueño y señor de su nueva posesión. la flamante casa “Villa Excélsior”, vuelve a la Argentina para atender sus negocios. Los viajes se repetirían en lo sucesivo. En “Villa Excélsior” seguían viviendo su mujer y sus seis hijos.

A pesar de sus constantes viajes a América para atender los negocios, éstos cada vez fueron a menos. Seguramente, por la falta de habilidad en su administración, y por la desmesura en el gasto particular, Manuel Méndez de Andés,  fue perdiendo fuelle. Y la a fortuna de este indiano de segunda generación cayó en declive y los negocios, con la Guerra de 1914, se desplomaron. El desastre llegó con su fallecimiento en un accidente marítimo durante una de sus visitas a Asturias desde la Argentina.

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Finales de los años 20 del siglo XX. Familia Méndez de Andés Blanco. De izquierda a derecha:. De pie: Rosa, Tarsila madre (Tarsila Blanco), Tarsila hija, Isabela (hija de una hermana de Tarsila Blanco), Diego Camazón (marido de Esther, muerto en accidente de avioneta en 1931).
Sentados: Fernando, Raquel, Manuel y Esther. (Foto: (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

El dinero no llegaba ya a la villa de Luarca y la falta de atención al edificio durante varias décadas fue marcando su decadencia. Las viejas amistades que tanto disfrutaban de sus veladas en la mansión se fueron distanciando de la familia. Aún así, Marsila, la  viuda de Manuel, el testimonio de aquella grandeza indiana, nunca abandonó sus aires señoriales y, hasta el final, mantuvo consigo a su criada y convocó con timidez a la aristocracia local a sus elegantes fiestas. Eso sí, siempre acompañada de sus cuatro hijas e hijos:  Esther, Raquel, Mª Rosa y Tarsila Manuel y Fernando.

Esther en Villa Excelsior

Esther Méndez de Andés Blanco en Villa Excelsior. Años 20-30 del siglo XX. (Foto: (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior“, Zanobbi, 2011)

8. La mayor parte de la descendencia de Manuel Méndez de Andés y de su esposa Marsila -hijos, nietos- se mantuvo ligada a la comarca de Valdés , lo que no evitó que trás la ruina  y muerte del indiano la propiedad se diseminase de tal modo que los nuevos propietarios no fueran capaces de hacer frente a los gastos inherentes al mantenimiento y dejasen la propiedad sumida en el abandono. Y del abandono a la ruina hay solo un paso. Y si nadie lo remedia el paso es corto y fulgurante. Incluso podría no dejar rastro si el edificio desaparece, pues la memoria también se desvanece velózmente.

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Uno de los salones de Villa Excélsior, amueblado con lujo a la moda de los primeros años del siglo XX. La foto, probáblemente sea de los años setenta del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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La misma salita de la fotografía de arriba. Ha perdido totalmente el forjado del piso. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Uno de los salones principales de Villa Excélsior, donde destaca la elegante mesa de billar. La foto, probáblemente sea de los años setenta del siglo XX. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

9. Villa Excélsior en 1984, por Maruja Torres

Maruja Torres escribió en 1984 -hace dos días- un estupendo reportaje que llamó “Locura de indianos” y que publicó El País Semanal -entonces sin tilde-. El Bolg de ZenobbiEl jardín de Villa Excélsior,  en el que se basa casi toda esta entrada, lo recuperó y lo publicó en 2011. Transcribo aquí la parte del texto referida a la casa y a la su entonces única habitante Esther Méndez de Andés Blanco.

“…Y hay casas tremendamente alicaídas, como Villa Excélsior, en Barcellina, Luarca, en donde alguien vive aún, como un vaho aliento del ayer perdido. Esther Méndez de Andés, que tiene 83 (¿?) años y un rostro de facciones finas en el que destacan sus ojos todavía adolescentes, está sola en la casa familiar. Viste una bata de boatiné a la que el mucho uso ha sacado bolitas peludas y calza zapatillas de paño azul a modo de chancletas. En su cuello se mueve un insecto torpón, sin duda procedente del jardín en el que ha estado trabajando con unas tijeras de podar. El inmenso jardín de Villa Excélsior fue ejemplar en su tiempo –“obra de Múgica”, dice ella, con orgullo-, pero ahora es una selva desencadenada en donde las palmeras, algunas traídas del Sáhara, otras de América, conviven con los sicomoros, sequoias, magnolios y un mar de hiedras y desordenados matojos. Hay hasta un cedro del Líbano, porque el padre de doña Esther, don Manuel, quiso que su palacio asturiano tuviera de todo y por lo grande.”

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Villa Excélsior en 1984. Foto perteneciente al reportaje “Locura de indianos” firmado por Maruja Torres y publicado por El país Semanal.

Doña Esther convive ahora con los restos de la magnificencia, retratos de sus antepasados, divanes Chesterfield que muestran los fuelles bajo las cerraduras, y el retrato de un caballo, Asturiano, que perteneció a la cuadra de su padre y ganó el Gran Premio de Buenos Aires. La mesa de billar –inexcusable en cualquier mansión indiana que se preciara- está cubierta por un gran sudario, y desde alguna parte de la casa llega el goteo de una cisterna rota. Doña Esther nos advierte que no abramos las ventanas para las fotos, porque los postigos y las persianas no funcionan, se nos quedarían en las manos”. Así, con luz eléctrica en pleno mediodía, doña Esther pasa vivaz revista a una existencia en la que hubo fiestas suntuosas, dinero y pasión: fábricas de cigarrillos –precisamente, Excélsior- en Argentina, donde ella nació; puesta de largo en el casino de Luarca; matrimonio con un apuesto juez; viudez prematura al estrellarse la avioneta en que él viajaba, y un lento envejecer sin hijos en el que hasta pasó por la bomba de la cafetería California de Madrid, salvándose por los pelos tras permanecer unos días en coma”.

“…doña Esther pasa vivaz revista a una existencia en la que hubo fiestas suntuosas, dinero y pasión: fábricas de cigarrillos en Argentina, donde ella nació; puesta de largo en el casino de Luarca; matrimonio con un apuesto juez; viudez prematura al estrellarse la avioneta en que él viajaba, y un lento envejecer sin hijos…”

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Villa Excélsior en 1984. Foto del reportaje “Locura de indianos” firmado por Maruja Torres, publicado por El país Semanal. A la izquierda, sentada, Esther Méndez de Andés Blanco, la última habitante de la mansión de Valdés. En el centro, la mesa de billar.

A veces se siente sola, pese a los recuerdos, en este enorme palacio acastillado digno de Jane Eyre o Rebeca, en el que únicamente funcionan, más mal que bien, algunas habitaciones. Y tiene frio en invierno. Sin embargo, doña Esther se arregla todas las tardes primorosamente, y los vecinos la ven hacer a pie el buen kilómetro que la separa del casino, en donde una vez bailara el vals, y que ahora le proporciona unas horas de distracción jugando al bingo. De cuando en cuando va a Madrid, en lo que ella llama mi casa, un hostal de la calle de la Libertad, cerca del cual, una noche, un tipo de le acercó ofreciéndole heroína. Nada escandalizada, superviviente, doña Esther le sonrió con sus ojos cándidos y le dijo: “Pues mire, yo no uso, no tengo dinero, pero le deseo mucha suerte en su negocio”. Los cinco hermanos de la señora no quieren que la casa salga en los periódicos, por miedo a Hacienda, y ella insiste en que quede constancia de que Villa Excélsior es una pura ruina, al tiempo que nos despide dulcemente, todavía con las tijeras de podar en la mano y el insecto torpón en el cuello…” (“Locura de Indianos”, Maruja Torres, El País, 1984.  Ver Blog “El Jardín de Villa Excélsior“)

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Villa Excélsior en 2007. (Foto: Enrique F. Rojo)

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Imagen aérea de Villa Excélsior, 2012. (Foto: http://www.futurhobby.com / A. Díaz)

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Villa Excélsior, 2011. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Cocina de Villa Excélsior. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Uno de los salones de Villa Excélsior, totalmente destrozado y saqueado en 2011. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Losa hidráulica en una de las estancias de Villa Excélsior, en 2011. Las plantitas que asoman entre las llagas se apropian de las flores del diseño del suelo y las hacen suyas. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Villa Excélsior. Aspecto del salón principal, despojado de todo su mobiliario, salvo de la mesa de billar, en el centro. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

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Villa Excélsior en 2011. Una de las estancias de la planta baja desprovista del forjado del piso, del enfoscado de las paredes y con el cielo raso de cañizo destrozado. (Foto: “El Jardín de Villa Excélsior”, Zanobbi, 2011)

Referencias.-

El jardín de Villa Excélsior (Web monográfica sobre la casa, ampliamente documentada que incluye muchos datos, videos y fotografías de diferentes épocas. Imprescindible)

Villa excélsior de Luarca, palacete indiano de una belleza singular“.
Reportaje de Noviembre de 2008 publicado en la Voz de Occidente y firmado por David Piñeiro Fuentes. (Se puede leer en la Web “El Jardín de Villa Excélsior“, que lo ha escaneado)

Video histórico de la casa en Youtube

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El grupo artístico creado en Madrid, Boa Mistura, ha presentado Somos Luz, su última intervención en el degradado y paupérrimo barrio del Chorrillo de Panamá. Su trabajo se plantea el objetivo de implicar a los vecinos y dejar una impronta que remarque el concepto de comunidad. Boa Mistura, colectivo multidisplicinar de artistas urbanos, se creó a finales de 2001 en Madrid con un nombre que en portugués quiere decir ‘buena mezcla’ y que hace referencia a la diversidad de formaciones y puntos de vista de sus miembros.

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El colectivo “Boa Mistura” frente al Edificio Begonia I, en la Avda. de los Poetas. El Chorrillo, Panamá. (Foto: Boa Mistura, 2013)

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Edificio Begonia I, en la Avda. de los Poetas. El Chorrillo, Panamá. (Foto: Boa Mistura, 2013)

Este es su último proyecto, impulsado por la Bienal del Sur en Panamá y que forma parte de la serie CROSSROADS. Con ella, colectivo utiliza el Arte urbano participativo como herramienta dinamizadora en comunidades sin medios, implicando a la gente en la mejora de su propio espacio vital. El mensaje busca inspirar diariamente no sólo a los vecinos sino también al resto de las personas que pasen cerca del edificio y recordarles que cada uno tiene un valor incalculable, independientemente de la realidad del lugar en el que vivan. La escala de la obra (más de 2.000 metros cuadrados pintados) permite que sea habitada, cambiando a cada instante por la interacción con ella.
Somos Luz es el mensaje con el que se plasmó la intervención, con la ayuda de los propios vecinos, en las 50 viviendas del edificio Begonia I en el Chorrillo, Ciudad de Panamá. (Más información en el blog “El Asombrario“, 04/04/2013)

youtube

Referencias.-

Blog El Asombrario (El Diario.es)

Facebook Boa Mistura   fimages

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Presencia de una ausencia, de Pablo Serrano. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

PRESENTACIÓN EN EL CENTRO CULTURAL “NICOLÁS SALMERÓN” DE MADRID

Con motivo de la inauguración en el Centro Cultural Nicolás Salmerón de Madrid de una exposición antológica de los últimos treinta años de carrera del escultor Pablo Serrano, en la tarde-noche del lunes 25 de febrero de 1985 se realizó en el patio del Centro, sobre una pieza donada por el artista,  el acto simbólico de la “quema del objeto”. (ABC, 26/02/1985)
Mientras de fondo sonaba el “Aleluya” de Haendel, en el interior de la obra, denominada por su autor “de la presencia de una ausencia“, se quemaba un cubo de cartón que al consumirse descubría la presencia simbólica del objeto quemado en el espacio vacio surgido.

En esta obra el centro, el interior, cobra protagonismo. Una forma, un objeto destinado a ser destruido. La construcción del vacío que se genera a consecuencia de la destrucción de ese objeto mediante el fuego. La quema como acto conceptual. La destrucción produce un nuevo objeto artístico. La quema (destrucción) conduce al vacío (construcción). Lo que permanece, para Serrano, es la presencia de una ausencia.

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Presencia de una ausencia, de Pablo Serrano. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

El espíritu (…) también en esta materia  pertenece  a cada individuo; él es tiempo ilimitado. Tenemos consciencia de los espacios. Creemos en tiempo y espacio limitado. Nos hacemos, nos continuamos (tiempo y espacio ilimitado). Realizamos otro objeto extendiendo al infinito las características de él. Tomamos un cuerpo de materia si hacemos desaparecer el primer objeto y nos quedamos otro espacio / PRESENCIA DE UNA AUSENCIA /”. (Pablo Serrano)

Esta “quema del objeto nocturna” ya la realizó Serrano en 1980 en la exposición antológica celebrada en la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa, y en la plaza de España de Alcañiz (Teruel) en 1981, donde la obra, similar a la madrileña, se acabó por situar frente a la fachada del Hospital de Alcañiz, en la calle del doctor Joaquín Repollés .

OBSESIÓN ARTÍSTICA DE SERRANO

Lo curioso de esta obra, como una constante en la carrera de Serrano -también hay otra pieza similar en Andorra (Teruel)-, y a la que dedicó una investigación casi obsesiva, es el escaso interés que parece que ha despertado entre sus propietarios. La o las piezas en cuestión fueron donadas por Serrano a los ayuntamientos que ahora las poseen y, por lo general sirvieron para representar el mencionado rito de destrucción-creación a través del fuego. “Tomar el fuego o darse al fuego, destruir o consumirse; tal es el giro psicológico que transforma todos los valores. Por el fuego todo cambia. El fuego es interno o externo; el externo es mecánico, corruptor y destructor; el interno es espermático, engendrador, madurador” -decía Serrano.

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Ayuntamiento de Madrid. Jardines del Centro Municipal de Mayores “Nicolás Salmerón”. Inaugurados el 17 de Febrero de 1995 por el Excmo. Alcalde de Madrid D. José Mª Álvarez del Manzano López del Hierro“. (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

DESINTERÉS DE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS

Las esculturas como la de Madrid o Alcañiz fueron ubicadas en espacios acordes al carácter de la obra y con el tiempo se trasladaron a otros lugares. Ahora se encuentran  en medio de zonas de paso, sin interés o medio escondidas. En el caso de la que se situó en Madrid, en el patio del Centro Cultural Nicolás Salmerón, en 1995 se reubicó en una especie de parque fuera del recinto original. Este parque, cerrado con una verja y con aspecto de un jardín privado, fue inaugurado el 17 de febrero de 1995 por el entonces alcalde Jose Mª Álvarez del Manzano, con el fin de servir de zona verde para las personas que acudían al Centro de MayoresNicolás Salmerón”. Durante 13 años sólo se utilizó para algún campeonato de petanca y, desde 2008, aproximadamente, hasta mediados de 2012 sólo se abría por el personal de Parques y Jardines para su mantenimiento, escaso por otra parte.

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Detalle del cierre del parque en 2011.

Así, la escultura ha permanecido olvidada, en medio del parque, abandonada y, por periodos,  devorada por la maleza. En la actualidad el parque se abre en el horario en que se mantiene abierto el Centro de Mayores. Parte del ajardinamiento se ha desmantelado y se mantiene un vallado de obra junto a material de albañilería en estado de abandono total. Ya sea por ser poco conocido y quizá también por su ubicación en umbría, este espacio verde con obra de arte incluida a penas tiene visitantes. Solamente lo frecuentan los gatos, que han hecho del lugar un refugio, y algunos perros  con sus dueños.

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Teatro Renacimiento_1930

El cine Renacimiento -“Rena“- de Ferrol, o lo que queda de él, fue una obra temprana del arquitecto Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón, muy ornamentada y de estilo ecléctico, con elementos modernistas, cierto Monumentalismo afrancesado, motivos renacentistas y toques mudéjares.
Este cine, que nacio como teatro, se construyó en el solar dejado en la calle del Sol del barrio de la Magdalena por el Circo Ferrolano o Teatro Romea, cerrado en 1915 y que fue muy popular mientras existió. Al clausurarse, por venta, se derruyó con el propósito de edificar un nuevo teatro, mayor y más lujoso, que pudiese competir con el Teatro Jofre, el principal de Ferrol.

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Teatro Renacimiento, planta y alzado (1919).

La licencia de construcción del nuevo edificio se otorgó en junio de 1917, después de que el Ayuntamiento de la ciudad rechazara el primer proyecto por no adecuarse a las Ordenanzas Municipales. Iniciadas las obras, pronto se añadieron nuevos inconvenientes que fueron retrasándola. Desde la dificultad para obtener hierro para las armaduras de la cubierta a causa de la Primera Guerra Mundial, hasta las denuncias interpuestas por los intereses contrarios a la apertura del nuevo teatro por parte del Santo Hospital de la Caridad -con sede en el edificio ocupado por el actual Centro Torrente Ballester- que pedían su prohibición. El Hospital presionó al Ayuntamiento de Ferrol para impedir la construcción del edificio ya que buena parte de los fondos de su institución provenían de los ingresos en taquilla del Teatro Jofre, único teatro hasta el momento con aforo notable y del que poseía parte. Finalmente, tras la venta del Jofre en 1919 a la empresa Fraga de Vigo, el Renacimiento pudo reanudar sus obras e inaugurarse un año después.

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Teatro Renacimiento de Ferrol. (Foto: M. Vilariño, 1993)

La planta del local no ocupaba en la totalidad del solar sobre el que se construyó. Por imposición de las Ordenanzas Municipales hubo de dejar entre los límites de la construcción y los extremos del solar, unos patios cerrados con verjas de hierro junto a la fachada principal, que permitían la fácil evacuación de la sala en caso de incendio.Tuvo un carácter híbrido entre teatro y sala de variedades, con una planta alargada y estrecha que no era adecuada para la disposición de palcos, de los que solo disponía seis, tres a cada lado de la embocadura, en favor del patio de butacas en la planta baja y del “gallinero” -general- de pequeño tamaño, situado a una altura sobre el vestíbulo. En total, había cabida para 790 espectadores, casi los mismos que en el Jofre.

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Detalle de la fachada principal del “Rena (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

El teatro poseía una ancha fachada revestida con revoco y azulejería. Y en su interior, un largo vestibulo  decorado también con azulejos sevillanos tricolores (blanco, azul y amarillo) de motivos imperiales, que permitía el acceso a la planta de general y daba paso a la sala. Esta contaba con tres puertas y tres pilastras doradas con capiteles rematados con motivos vegetales, tanto en esta pared como en la opuesta, adornadas con cortinas de terciopelo rojo, que escondían las puertas. Las butacas, tapizadas también en terciopelo rojo, acentuaban la elegancia del teatro. En el techo, pintado de azul y ligeramente abovedado, destacaba un lucernario de vidrio traslúcido rodeado por una amplia moldura circular, que permitía la iluminación cenital, a la vez que la eléctrica.

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Folleto de mano del teatro “Rena” en 1961.

Plan Especial de Protección del barrio de la Magdalena

Según el Plan Especial de Protección y Rehabilitación (Pepri) de Ferrol para el barrio de la Magdalena, iniciado en 2002 y aprobado por la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia en 2007, la Administración se compromete a salvaguardar el espacio arquitectónico e histórico-artístico de la zona, así como la recuperación del uso residencial del casco histórico. Este Plan establece también las características generales arquitectónicas de las nuevas intervenciones que se realicen, las estrategias necesarias para fijar población, así como el mantenimiento de la actividad comercial y su reactivación económica. El Pepri fija las intervenciones idóneas en el barrio, para su mejor conservación y puesta en valor, la organización de  aparcamientos, la accesibilidad, preservación del medio ambiente o el reglamento del tráfico. En su catálogo de edificios protegidos se registran 700 inmuebles y el teatro “Rena” es uno de ellos.

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Fachada principal en la calle del Sol,  en la actualidad (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

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Fachada principal en la calle del Sol,  en la actualidad  (Foto: Enrique F. Rojo, 2012)

Por esta razón, el edificio, que hasta entonces se encontraba completamente desprotegido, y  había sufrido varios incendios sospechosos tras su clausura, -el último en 1991, que lo dejó completamente en ruinas, a excepción de las fachadas que todavía se mantienen en pie- goza ahora de la máxima protección y por lo tanto debe ser rehabilitado.

Ante este Plan, la promotora Muiños Arias, S. L., propietaria del edificio y del solar, que pretendía demoler las fachadas del “Rena” y construir un edificio de tres plantas con veinte viviendas, interpuso en el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Ferrol un doble recurso contra el Ayuntamiento y contra la Xunta de Galicia (Patrimonio), por entender que el antiguo cine no se encontraba dentro de la zona centro protegida, pues en el planeamiento original se señalaba la calle del Sol como límite norte perimetral del área protegida, pero no estaba claro si era en ambos alzados o lados de la calle, o solo la acera sur.

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Teatro “Rena”, 2007 (Foto: La Voz de Galicia)

Por su parte, la Dirección Xeral de Patrimonio ya había rechazado en marzo del 2007 la petición del promotor indicando que solo se puedían realizar obras en el interior del teatro siempre que se mantuviese la estructura y los volúmenes del edificio.  (La Voz de Galicia, 22/06/2010)

Finalmente, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Ferrol  declaró en una sentencia de 2010 que el Renacimiento se encuentra dentro del perímetro de protección de la Magdalena y que  al ser un edifico protegido, dentro del conjunto histórico del barrio, declarado por Decreto 28/1984 e igualmente incorporado al Plan General de Ferrol, no es susceptible de ser demolido para edificar en su solar. (La Voz de Galicia, 24/09/2010)

Referencias.-

Castelo Álvarez, Bernardo
Ferrol: Morfología urbana y arquitectura civil, 1900-1940
Universidade da Coruña
A Coruña, 2000

Sánchez García, Jesús Ángel
Fernández Fernández, Carlos M.
Teatro Jofre de Ferrol a través de la documentación
del Hostpital de la Caridad (PDF)
Anuario Brigantino

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Acaba de salir a la calle la segunda edición de La Prosperidad 1862-2012.
El libro ha tenido una acogida extraordinaria y ha agotado las existencias de la primera edición en el almacén de Temporae-La Librería en algo menos de dos meses, lo cual me satisface enormemente como autor del mismo. Espero que esta segunda edición siga los mismos derroteros.
A pesar de que la campaña de promoción no fue muy intensa, si han sido numerosos los medios ( El País, en una bonita columna de Rafael Fraguas, la revista PLACET, en un artículo de Alfonso Espinosa, la Gaceta Local, en su edición de Madrid Norte, la publicación histórica Madrid Histórico,  el semanario gratuito Gente-Norte, un elegante reportaje en Tele Madrid, etc.) que se han hecho eco de la publicación del libro. Incluso hubo algunos a los que no pude atender por problemas de incompatibilidad de fechas y horarios, muy a mi pesar. Mi agradecimiento a todos ellos por su interés.
Desde aquí quiero dar las gracias a todos aquellos que se han fijado en el libro. Quienes lo han comprado; aquellos que acudieron a las presentaciones y se acercaron a conocerme y a darme sus opiniones y consejos; aquellos que quisieron que les dedicase el libro y me felicitaron. Hubo quien dijo que le emocionó su lectura, por las evocaciones que le sugirió. Hubo quien echó en falta más cosas y más casas, y mi respuesta fue: “Manda el espacio, manda la editorial y no cabe todo”. Y es verdad.  También manda el tiempo, que casi siempre es escaso.

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Gente Digital. Mención al libro La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

También he de agradecer a los distribuidores por su labor, algunos soberanamente implicados por ser un libro de su barrio. Han sido muchos los vecinos de la Prosperidad que con su publicación se han reencontrado con su barrio, lo cual rinde al autor la emoción de haber ejercido de artífice en la recuperación de su memoria en quienes, siendo parte de su historia, habían perdido el hilo conductor que a él les unía.
Como hacer capítulo de aquellos a los que debo agradecimiento por La Prosperidad 1862-2012 sería repetir lo que ya figura en el apartado de “agradecimientos” del libro, prefiero reproducirlo textualmente:
Han sido muchas las personas que han ayudado a que este trabajo saliera adelante. Desde el anonimato y con el interés de que el proyecto fructificase se sumaron a lo largo de 2012 vecinos de la Prosperidad y algún amigo amante de la historia de Madrid que aportó su valioso consejo y diverso material gráfico. No sería justo dejar de citar algunos nombres: Miguel Rodríguez, Ricardo Márquez, Carlos Moreno García, Benito Aguero, Enós Pastrana, Isabel Blas, Isabel Gea, Julia Alonso, Liliane Salvetat, María Jesús Martínez, Paco Montesinos, Rafael Blasco. Para todos ellos mi agradecimiento. Gracias también a la gerencia de Ballesol Principe de Vergara, a María Jesús de Temporae, y a Elvira Navarro, escritora y también bloguera, por su generosidad y por tan excelente prefacio. Gracias también a aquellos que mostraron su disposición hacia el libro y que, por falta de espacio, no han visto su participación reflejada en el. Si he dejado de nombrar a alguien, le ruego me perdone tan inexcusable olvido”.

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Imagen del reportaje de Luis Azanza / José Dávila en el espacio Madrid Oculto del Diario de la Noche de Tele Madrid, el 4 de octubre de 2012.

Como resumen del libro, mejor que una disección pacata e insignificante encaminada a no desvelar su contenido, bien puede valer una somera entrevista que me hizo Enrique Villalba el 20 de septiembre de 2012, mucho más fructífera y reveladora, en Madrid Diario.  Aunque Enrique también me hizo algunas fotos en el lugar donde tuvo lugar la entrevista, en la Plaza de la Prosperidad, no las publico aquí por la poca justicia que me hacen. A continuación, la entrevista tal y como se publicó en Madrid Diario:

Enrique F. Rojo (Madrid, 1964) es técnico de televisión, bloguero y escritor.
Su primer libro, editado por Temporae, es ‘La Prosperidad. 1862-2012‘, un recorrido en imágenes de este barrio de Chamartín, que cumple 150 años.

¿Porqué escribió este libro?
Es mi barrio. Me he criado aquí y he visto su evolución constante y paulatina. Uno va perdiendo la memoria de cómo han sido las cosas. No eres consciente de los cambios hasta que recapacitas y te das cuenta de cómo ha cambiado la fisonomía del sitio donde has vivido.

Prosperidad hace no mucho era casi todo campo.
Fue una de las primeras periferias de Madrid. Cuando la ciudad comenzaba a agrandarse con el ensanche de Castro, en 1862 comienza a gestarse el germen del barrio. Es cuando comienzan a venderse las primeras parcelas y a construirse las primeras casas bajas.

¿Cómo fue creciendo el barrio?
Cuando el barrio se crea, surge en torno al camino de Hortaleza -actual López de Hoyos-. El barrio se gestó sin ningún tipo de ordenación. Era todo lo contrario a los barrios planificados del ensanche de entonces. Los inmigrantes se fueron estableciendo en función de las parcelas que adquirían, construyendo de forma anárquica y sobre suelo rural. Se puede comprobar en un trazado urbano de calles estrechas y casas bajas. Era un pueblo. Algunas calles eran apenas caminos que hacían las veces de ramal de la vía principal, como la calle Canillas, que llevaba al pueblo del mismo nombre. La plaza de Prosperidad era un descampado que quedó libre y que no se ocupó, hasta que quedó como plaza. Era el lugar que servía de mercado al aire libre hasta que a mediados de los 50 se construyó el mercado municipal de Prosperidad. En 1973 se amplía la línea 4 de Metro y el barrio adquiere otra dinámica.

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Gente Digital. Reportaje del libro “La Prosperidad 1862-2012″ (Ed. Temporae, 2012)

Abundaban los tejares…
Por el barrio pasaba un desagüe, con acueducto incluido, del arroyo Abroñigal que se conocía como el ‘canalillo’. Aprovechando el agua, se establecieron muchos tejares que daban servicio a la construcción del barrio y a las casas del ensanche.

¿Quién vivía en Prosperidad en esa época?
Casi todos eran peones de la construcción, trabajadores no especializados y gente de servicio que iban a trabajar al barrio de Salamanca y el ensanche. Luego se fueron creando villas de veraneo para la gente del barrio de Salamanca, para huir del calor de la concentración de la ciudad. La gente iba en el tranvía a trabajar al centro, aunque, al parecer, no funcionaba muy bien.

¿Cómo vivió el barrio la Guerra Civil?
No he querido entrar en ese tema. Se estableció una checa en una esquina de López de Hoyos. Los pequeños episodios generaron tensiones. En ese momento, la Prosperidad era un barrio de peones y tenía una tradición más de izquierdas. Todavía hay vestigios de la guerra. En el colegio Luis Bello, por ejemplo, hay un refugio antiaéreo y se llegaron a plantear pasadizos hasta la calle Pradillo.

Abundaban los centros de beneficencia…
El suelo era barato y había mucha necesidad. Daban servicio a vecinos del barrio y otros vecinos. Hay que entender que la gente vivía hacinada y sufría muchos problemas y enfermedades, como la tuberculosis. Había otras instituciones, favorecidas por la aristocracia. Por ejemplo, la viuda de Canalejas cedió un hotelito que usaba de casa de vacaciones para hacer un centro femenino. También la Asociación de Amigos de la Enseñanza, que daba servicio a niños y a adultos; y el centro de artistas y escritores, que mantuvo a intelectuales sin recursos como Ciro Bayo.

¿Qué ocurrió en el desarrollismo?
En esa época, todo lo que olía a naftalina se lo cargaban. La Prosperidad perdió ese aspecto de ser un pueblo encajado en una ciudad. El ánimo renovador y la especulación eliminó las viejas construcciones por otras modernas que hoy se consideran nefastas. No obstante, todavía quedan elementos diferenciadores como las casas bajas de neomudéjar y las colonias, que son como islas en plena ciudad.

En el libro afirma que el vecindario se aburguesó.
Está motivado porque todas las construcciones que se hacen nuevas desde los años 60 pretenden tener un mayor estatus. Las casas comenzaron a ser de más categoría. Atrajeron a otro tipo de perfil social, aburguesando el barrio. A cambio, empujó a los antiguos habitantes, que en muchos casos, con el dinero de la expropiación no se podían permitir comprar una casa en la zona. Este proceso se nota sobre todo en los límites del barrio: Clara del Rey, Santa Hortensia, Príncipe de Vergara y Ramón y Cajal.

¿Los vecinos siguen considerando la Prosperidad un pueblo?
Sospecho que cada vez menos. Las generaciones más antiguas desaparecen y los herederos olvidan o emigran. A cambio, se ha incorporado nueva población que ha asumido que es un barrio más, a pesar de que tuvo un pasado con personalidad propia. 
(Enrique Villalba , 20-09-2012 )

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Página de La Gaceta Local que recoge la publicación del libro “La Prosperidad. 1862-2012.”

Referencias.-

La Prosperidad 1862-2012 Facebook

Temporae Editorial Facebook

La Prosperidad / Temporae Blog

La Prosperidad 1862-2012″, historia de un barrio de la periferia temprana de Madrid/ Entrada Blog sobre el libro

Recuerdos del barrio de la Prosperidad (Madrid)/ Blog Urban Idade

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