Vencejos dejándose caer desde el cielo de Madrid hasta mi ventana. A lo lejos la bandada dispone cómo ha de distribuirse por la ciudad. Casi en primer plano un vencejo planea y sorprende en su vuelo veloz al objetivo de la cámara…
Hace dos años por estas fechas escribí unas notas hablando de los vencejos, que ya iban llegando a la ciudad. Siempre anuncian su llegada dejando oir sus grititos agudos en el cielo. Y cuando descubrimos su presencia, ahí los vemos volando velocísimos, surcando las alturas en indescriptibles piruetas que desafían con su técnica perfecta las leyes de la física. A corta distancia, si alcanzamos a verlos, destaca entre su pardo negruzco plumaje una tímida marca blanca en la garganta, que les llega hasta el diminuto pico y aún lo sobrepasa. Sus patas son también mínimas, dotadas de grandes garras de las que se prenden cuando llegan de las alturas hasta sus cobijos en paredes verticales, fachadas de edificios o salientes de cualquier naturaleza, para poner, para atender a las puestas y para criar a la estirpe. El resto del tiempo lo pasan volando. Comen volando, duermen volando, copulan volando. Solo la crianza supone una breve pausa en su breve existencia. Pura fantasía para cualquier existencialista romántico.
Llegan todos los años, y al verlos pienso siempre en el sol de la primavera, en el éxtasis de los sentidos que estimula esta estación, preámbulo del verano, de las vacaciones, del relajo necesario para seguir adelante… “Ataráxia vital, sensación imprescindible, cambio de aires, diástole que el corazón agradece y al verbo dilata como en una inspiración profunda, motor para la pluma que se oxigena y revive en el momento pasado y lo escribe en presente “. (Ernesto H. Bernal, Panamá)
Madrid es una ciudad fácil para los vencejos. Edificios altos, innumerables oquedades repartidas por doquier, tiempo exquisito para estos infatigables voladores y comida, mucha comida. Los vencejos que ya podemos ver en la ciudad se alimentan de todos esos bichos que tanto nos molestan en cuanto el calor comienza a hacerse presente. O sea, insectos de todo tipo: moscas, mosquitos, mariposas, escarabajos, etcétera.
Ya están de vuelta estas aves migratorias que tanto estiman nuestro clima soleado y sosegado. En estos últimos tiempos más soleado que sosegado. Es igual, siguen viniendo. Bienvenidos sean.
El año que viene, si me acuerdo, volveré a hablar de los vencejos.










[...] This post was mentioned on Twitter by Enrique Fidel Rojo. Enrique Fidel Rojo said: Vencejos de Madrid: http://wp.me/p44Cr-Ki [...]
Y los iconos??
Es que me confundí y en vez de guardar el borrador lo publiqué y, aunque lo corregí a los pocos minutos parece que fue indexado al instante. Con el próximo post desaparecerá la falsa referencia.
Hay un grupo en Flickr que se llama “El Madrid que desaparece” o algo así, con fotos actuales de tiendas y edificios antiguos cerrados y en vías de derribo.
Los vencejos llegaron al barrio de Chueca el 14 de marzo.
Este año han llegado más tarde que otros, por el frío. Y han veniso en menor cantidad, no sé por qué.
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tremenda foto, fidel
vencejo al azahar
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Vaya, pensé q era la unica idiota q apuntaba las fechas en q llegaban los vencejos!.
Cuando se acercan estos meses ya empiezo a mirar al cielo buscándolos.
Para mi, marcan el inicio de la primavera y sus chillidos, en especial cuando acaban de llegar siempre me alegran el día
Ya somos varios los que estamos al tanto de su llegada. Su presencia, siempre alegre, fluida y rapida, nos advierte de cambios: estacionales e internos: el rebrote de la vida. Este año, abril temprano en 2012, ya los percibi en Murcia. Vencejos en Primavera, Mirlos en Otoño e Invierno. Referencias de cada estacion.