Encontrarse sin previo aviso con las ya escasas viviendas que componían el Madrid Moderno original sorprende. Haciendo la obligada abstracción situacional, el viaje en el tiempo se produce irremediablemente y nos situamos en otro mundo, producto de otra época y de otras gentes. En este lugar el tiempo parece haberse detenido -haciendo la obligada abstracción- y las casitas que tenemos a nuestro alrededor nos ensimisman por su singularidad y por su anacronía. En estos tiempos que corren en los que lo efímero manda, maravilla el estímulo que pueden producir ejemplos de la vida de hace más de un siglo, en la perdurabilidad casi milagrosa de un puñado de viejas casas que se resisten a desaparecer.
El MADRID MODERNO se encuentra delimitado por las calles CARDENAL BELLUGA c/v C/ ROMA c/v Av TOREROS c/v C/ CARTAGENA c/v C/ FRANCISCO NAVACERRADA c/v C/ CAMPANAR c/v C/ RUIZ PERELLO, en el barrio de La Guindalera.
Su construcción, entre 1890-1892, constó de una 1ª Fase de viviendas unifamiliares neomudéjares en las c/ Castelar, Roma y Cardenal Belluga, debidas a Julián Marín.
Trás los problemas de la promoción con el Ayuntamiento, la legalización estuvo a cargo del maestro de obras Mauricio Martínez Calonge en 1894, que continuó la 2º fase de viviendas de estilo neomudejar en las referidas calles, a partir de esa fecha y hasta 1901.
Finalmente se produjo una 3ª Fase viviendas de estilo modernistas en la c/ Roma, a cargo de, entre otros, Valentín Roca Carbonell, de 1905 a 1906.
Dentro del antiguo barrio de la Carretera de Aragón o de la Plaza de Toros (en referencia a la antigua Plaza situada donde ahora se encuentra el Palacio de los Deportes de la Comunidad), a la izquierda de la Carretera de Aragón (actual calle de Alcalá), y junto a la actual Plaza de Toros de las Ventas, que sustituyó a la anterior en 1930, se comenzó a construir en 1890 una colonia de viviendas unifamiliares cuyo promotor llamó Madrid Moderno. La iniciativa del arquitecto Julián Marín, propietario de los terrenos fue secundada por el promotor Manuel Santos Pineda, quien trás los numerosos problemas que tuvo con el Ayuntamiento vendió los sesenta y dos hoteles construidos a Francisco Navacerrada Sánchez.
Al parecer, la relación de amistad de Santos Pinela con el Partido Liberal en el poder, al que perteneció, le permitió comenzar la construcción sin tener todavía las preceptivas licencias. El cambio de gobierno que dió paso a los Conservadores supuso que el Ayuntamiento de Madrid le negase las licencias y le paralizase las obras. Después de dos años de recursos administrativos, Santos Pinela vendió la colonia construida al contratista Navacerrada. Éste se hizo cargo de las deudas y, una vez que legalizo la urbanización, entregó las nuevas obras al maestro Martínez Calonge para que finalizase el proyecto.
Todas las casas se agrupaban en hileras que, en la primera fase de Julián Marín, remataba las casas en esquina con torreones circulares de estilo neomudejar, de parecida factura a las de la Casa de las Bolas, entre las calles Alcalá y Goya, obra del mismo Marín. Las casas tenían dos niveles y sótano, con un patio interior. Sus fachadas estaban retranqueadas con respecto a la calle, lo que permitía un mínimo jardín previo a la entrada. La única parte que se encontraba a nivel de la acera era una especie de mirador o “galería” de madera acristalada, que protegía el acceso a modo de soportal apoyado en dos clumnas de hierro torneado. Las fachadas eran de ladrillo visto bicolor con azulejos como detalles decorativos.
Más tarde, las siguientes casas que se realizaron, efectuadas por diferentes arquitectos, añadieron más detalles decorativos y modificaron el primitivo estilo, si bien mantuvieron los miradores por encima de la puerta de ingreso a las viviendas.
3ª Fase de viviendas del Madrid Moderno de estilo modernistas en la calle Roma, a cargo de, entre otros, Valentín Roca Carbonell, de 1905 a 1906.
Se puede decir que no hubo unanimidad de criterios a la hora de valorar la promoción urbanística que supuso el Madrid Moderno. El periodista Juan Valero de Tornos (España en fin de siglo, Madrid,1899) dijo de ella en 1894 que se trataba de una barriada “de preciosas casitas, habitadas por numerosas personas, que por un módico precio habían llegado a ser propietarios de sus casas, rodeadas de jardín y formando uno de los puntos más bellos del ensanche.”
Sin embargo, el escritor y crítico literario José Martínez Ruiz “Azorín” (La Voluntad, Barcelona, 1962) comentó acerca de las casas: ”A la izquierda de la Plaza de Toros, los diminutos hoteles del Madrid Moderno, en pintarrajeado conjunto de muros chafarrinados en viras rojas y amarillentas, balaustradas con jarrones, cristales azules y verdes, cupulillas, sórdidas ventanas, techumbres encarnadas y negras…, todo chillón, pequeño, presuntuoso, procaz, frágil, de un mal gusto agresivo, de una vanidad cacareante, propia de un pueblo de tenderos y burócratas”.
En la misma línea, el arquitecto Luís María Cabello Lapiedra –autor del Palacio de la Moncloa, el Palacio del Marqués de Carralbo, etc.-, dijo (en Resumen de Arquitectura, nº3 de Marzo, 1901) de Madrid Moderno que su pomposo nombre aparecía a la puerta de la Corte con sus casas mezquinas, aparatosas, mal construidas, en que la gente vive hacinada y sin higiene, y con cuya construcción de fincas, se había explotado la buena fe de los vecinos de Madrid.
Al respecto de la calle Castelar, donde se encuentra la primera fase de casas de la promoción, el cronista Pedro de Répide escribía en 1925:
“La Calle Castelar es la primera calle de la barriada de hotelitos, denominada Madrid Moderno, construida en 1890 por Don Santos Pinela y el arquitecto Don Julián Marín. Antiguo republicano aquél, quiso honrar el nombre del famoso orador –denominando Castelar a la calle-, a cuyo lado había militado en política. La designación fue particular, sin recayese ni haya recaido sobre ella acuerdo municipal.
Los hotelitos de esta calle, construidos según un patrón uniforme, revelador de un estilo un tanto chocarrero del arquitecto Marín, fueron muy útiles para mejorar la cuestión de la vivienda, pues vendiéndose a precios hoy día irrisorios, cincomil y diezmil pesetas, daban a cada familia una residencia amplia y desahogada. De no haberse limitado a cuatro calles aquella barriada, sino haberse extendido grandemente, el vecindario madrileño habría ido conociendo las ventajas de la casa independiente sobre el antipático sistema de las fincas alquiladas por pisos. A pesar de lo que se ha elevado el precio de la construcción, sería conveniente edificar nuevos barrios de esa clase de viviendas en los terrenos libres que quedan en lugares como entre la calle Francisco Silvela y el límite; desde la Avenida de Menéndez Pelayo al nuevo Paseo del Abroñigal; aledaños de los caminos de Chamartín; Cerro del Pimiento y ambos ñados de los primeros tramos del Paseo de Ronda; entre la Bajada del Vado y la calle de Ataúlfo: Con la ventaja de que en estos dilatados espacios se construirían los hotelitos aislados, pués el gran inconveniente de los de Madrid Moderno es el de ser medianeros.”
Foto de 1910 de Concepción Ródenas Angulo, tomada en la calle Londrés, en el Madrid Moderno.
Postal de 1900 donde se ve el aspecto original del Madrid Moderno con uno de los torreones de la esquina en la calle Castelar en primer término.
En la actualidad el Madrid Moderno ha dejado de existir como tal. En la nefasta década de los setenta y más adelante también, la fuerte presión especulativa y la ausencia de protección sobre la singularidad de estos edificios permitió su demolición para construir impersonales bloques de viviendas y, en el mejor de los casos su transformación, añadiendo nuevas alturas o modificando totalmente su estructura interior. Sólo en contados casos se rehabilitó con buen criterio. En la actualidad hay tres viviendas que se encuentran es estado de abandono, deteriorándose y cayéndose a pedazos.
Referencias.-
Arquitectura y clases sociales en el Madrid del siglo XIX
Díez de Baldeón García, Clementina
Siglo XXI Editores
Madrid, 1986
Las Calles de Madrid
Pedro de Répide
Ediciones La Librería
Madrid, 1999
Arquitectura de Madrid.
Tomo II: Ensanches
Fundación COAM
Madrid, 2003


















Gracias por evocar con un nuevo artículo otro intento de hacer Madrid más habitable, como el que guió la construcción del “Madrid Moderno”. Aún hoy, pese a todas las alteraciones y abandonos, pasear por entre sus calles es un verdadero lujo para el viandante; cuál no será vivir entre las paredes de uno de esos simpáticos hotelitos con cierta disculpable,inofensiva y entrañable cursilería como de antigua tía solterona…
Pués es verdad que es agradable pasar por las calles Roma o Castelar. Las casas son tan peculiares que le dejan a uno ligéramente desubicado. Incluso el Parque de Eva Duarte, creo que se llama, no parece de Madrid. Es una de las sorpresas que esconde esta ciudad, tan anodina, a veces, pero tan imprevisible las más de las ocasiones.
Un saludo.
En su día se llamaba (yo así lo recuerdo de mi infancia), “de Eva Perón”, y creo que lo inauguró la susodicha en una de esas visitas de los mandatarios de los pocos países que apoyaban al régimen. Lo malo es la adyacente y espantosa parroquia de Ntra. Sra. de Covadonga, auténtica birria en arquitectura religiosa donde las haya. Hasta los propios parroquianos deben ser tan conscientes de la fealdad de su templo que hace poco una chica de ese barrio, al decirme que ayudaba en diferentes actividades de esa parroquia, se sintió obligada a añadir la coletilla: “… ¡la más fea de Madrid!”.
Pues resulta, Enrique y Pablo, que mis padres se casaron en la iglesia de Covadonga – muy de mañana para no pagar, las buenas horas quedaban reservadas para los pudientes parroquianos. Totalmente de acuerdo con esa descripción del templo que hace Pablo.
Vivieron, antes de tenerme a mi, su primer hijo, en la calle Francisco Navacerrada, que por lo que se ve fue el contratista del barrio, tal como relatas Enrique, en otra de tus formidables catas “arqueológicas” de nuestro Madrid.
Conocí bien los interiores de algunas casas de la época. Recuerdo a mi compañero de pupitre del grupo escolar General Mola, Celada de apellido y posiblemente de nombre Javier, que vivía en una de esas casas con jardinillo delantero. Y con una especie de sótanillo que constituia el objeto de nuestros juegos infantiles. Jugabamos al refugio antiaereo, cual niños de Londres o Berlin.
El parque de la Perona, asi lo conociamos era nuestro parque favorito.
La casa de baños de la Avenida de los Toreros, hoy creo que centro cultural. Allí ibamos mi hermano y yo a aliviarnos de las estrecheces de una casa donde convivian tres grupos familiares.
Voy poco por allí en los últimos años pero todavía recuerdo con admiración un edificio modernista en la esquina de la Avenida con Fco Silvela, con esas curvas tan parecidas al edificio de la escuela de Señoritas del que algunas veces hemos hablado.
Un abrazo para los dos
Angel
Hola Angel. Hola Pablo. Muy interesantes vuestros comentarios, como es habitual.
Pablo, el edificio al que aludes que hace esquina con Francisco Silvela, es obra del prolífico y camaleónico Luís Gutiérrez Soto, responsable de los cines Europa, Barceló o Callao -exquisitos donde los haya- y también del inquietante Ministerio del Aire, en Moncloa. Se trata de la casa conocida como Casa Cuna Nuestra Señora de las Mercedes, de 1934 y, por tanto posterior a los cines racionalistas. La Casa se puede adscribir a la corriente racionalista que entonces practicaba Gutiérrez Soto. A partir de 1939 su estilo derivaría hacia otros derroteros.
Un Saludo.
Hola amigos!
Lo primero de todo agradecer a Enrique este artículo sobre el “Madrid Moderno”. Para mi ha sido una autentica sorpresa porque llevo meses y meses recuperando información sobre Julián Marín. Me he recorrido miles de páginas, archivos digitalizados, bibliotecas y hemerotecas buscando información sobre él. Se que donó 10.000 metros cuadrados para la Fundación Caldeiro. Que colaboró estrechamente con su amigo Alberto Aguilera en la construcciíon del Asilo de Santa Cristina de la Moncloa inaugurado en 1895. Que ya por entonces llevaba construidas en Madrid más de 60 obras. Que a su cargo estaban más de 500 personas y que por sus manos pasaron más de 10 millones de pesetas de esa época. Quisiera saber qué eduficios de estilo neomudejar y modernistas construyó porque deben quedar en pie unos cuantos, entre ellos la “Casa de las Bolas” en Alcalá ( fijaros bien en los adornos y compararlos con los del Madrid Moderno). La Avenida de los Toreros llevaba su nombre y su mujer, Rafaela Bonilla, todavía se conserva. Fue una persona muy comprometida con los más desfavorecidos dedicando mucho dinero y tiempoa causas nobles y así lo atestiguan varios artículos en la prensa de la época.
Muchas gracias Enrique y saludos a todos.
Estaré por aquí cerca
Blanca
Gracias Blanca por participar en este Blog con tu comentario. Los datos que aportas son interesantes y complementan valiosamente lo ya dicho.
Te insto desde aquí a que no pierdas ripio y participes siempre que quieras en este espacio que es de todos.
Un saludo,
Enrique
Me ha alegrado sobremanera descubrir estas páginas. Nací en 1941 en una casa de la calle Francisco Navacerrada (el nº 14) y mi colegio estaba en la calle de Castelar. Allí viví hasta que me casé. Fui bautizado en Covadonga. Por lo que he leído por encima, los “blogueros” deben ser más jóvenes que yo. Soy profesor de Historia jubilado, investigador y Académico de Bellas Artes y de Historia. A vuestra entera disposición.
Voy a leeros más despacio y prometo incorporarme al diálogo si lo creéis conveniente o interesante.
Un abrazo cordial, “paisanos”.
¡Hola amigos! Este es mi segundo comentario. La iglesia de Covadonga (donde me bautizaron en 1941) era una iglesia modesta y blanquita, con un jardincito anterior y parecía una iglesia rural. A fines de los 40 se revistió interiormente de mármol negro y se hizo la capilla del Sagrario. En 1950-52 se “forró” literalmente con esa envoltura horrenda con la que ahora aparece: yo era niño del coro y recuerdo la maqueta que se expuso y me quedé estupefacto.
La Avenida de los Toreros ya se llamaba así en el 50, aunque todos los del barrio la seguíamos llamando “Julián Marín”, al igual que Francisco Silvela que para nosotros siempre será el “Paseo de Ronda”: fue bulevar arbolado hasta principio de los 60. El edificio que decís esquina a Francisco Silvela junto a la antigua Casa de Baños era el Hospital Alemán.
El parque Eva Duarte lo vi hacer y antes era el descampado de la finca de Nogueras. Nunca lo conocíamos como Eva Duarte sino siempre como “Nogueras”. De esa finca nacieron las calles de Florestán Aguilar (y sus casas de la acera de los impares) y á principios de los 60 la calle de Gómez Ulla.
Alguno de vosotros habla del “sotanillo” de la calle Francisco Navacerrada. Creo que era el nº 5: allí comprábamos pan de estraperlo (buenísimo, una peseta la barrita). Yo nací en el nº 14 de esta calle y allí viví hasta que me casé. Había muchos “hotelitos”. De 1947 a 1956 fui a mi colegio que estaba al final de la calle de Castelar, junto al “torreón” que hace esquina con Cardenal Belluga.
Iré comentando más cosas. Gracias y un abrazo, “paisanos”.
Un saludo, Enrique Carmelo.
Excelentes recuerdos de esta zona de Madrid tan peculiar. Muchas gracias por aportar estas notas personales, que nos ayudan a situarnos temporalmente en el lugar. Te animo a que sigas aportándonos tan rica información.
Un saludo afectuoso,
Enrique Fidel.
Evidentemente, ciertos lugares y sus nombres cambian de una generación a otra. Y precisamente por pertenecer, no sé si para mal o para bien, a una generación posterior a la que conoció esa finca cuando aún no era parque, puedo jurar que en mi infancia (nací en el 59) ese parque era conocido como “Eva Perón”; es más, como el nombre venía después del sustantivo “parque”, recuerdo que en mi casa, siendo pequeñísimo, yo entendía que me llevaban a jugar al “parque Vaperón”, y sólo con el paso de los años comprendí el porqué de tan extraño nombre y la forma correcta del mismo.
Es estupendo y alegra el espíritu que generaciones separadas por el tiempo (soy casi 18 años mayor que el Doctor Hache, por ejemplo) hayamos coincidido en “vivir” un barrio entrañable (entoces “vivíamos” nuestros barrios, no sólo “en” ellos). El parque Eva Perón: Eva Duarte visitó España en en 1947. Tengo una foto a mis 8 años en el “Paseo de Ronda” y a mis espaldas de ven las casas de Florestán Aguilar aún en construcción y la tapia (con la leyenda “Saconia, empresa constructora”) que cerraba la finca de Nogueras, donde luego se alzó la verja del Parque. En la parte que da a la calle Gómez Ulla había una piscina municipal. Gómez Ulla era un descampado que limitaba con una tapia de ladrillo y tapial que servía de muro a los “Jardines Bolonia”, una terraza-”dancing” de verano. Los niños escarbábamos en los agujeritos de donde salían arañas, y al final obteníamos balas de fusil, restos de los duros combates por Manuel Becerra durante la “Semana del Duro” que enfrentó a negrinistas y casadistas en marzo de 1939. Hay una foto de entonces con un tanque Renault disparando en medio de la plaza. También se hicieron disparos con un cañón del 7′5, uno de cuyos proyectiles destrozó el hotelito del torreón del nº 1 de lacalle de Castelar c/v a la calle de Campanar. Estas ruinas (sitio ideal para nuestros belicosos juegos)se demolieron en 1955 y allí se edificó un centro social. En el centro de la plaza de Manuel Becerra había una fuente monumental que en 1833 se erigió en honor de la reina gobernadora Mª Cristina de Borbón y allí nos chapuzábamos (ilegalmente) los chicos en el verano. Esta fuente (que en el XIX se conocía como “Obelisco de la Castellana”, obra del arquitecto Mariátegui y el escultor Tomás) se trasladó en 1968 al Parque de la Arganzuela, en la ribera izda. del Manzanares, por bajo del Puente de Toledo, en paralelo al Paseo de Yeserías.
Otra cosilla: En el solar que había en Manuel Becerra c/v a Doctor Esquerdo se levantó después de 1951 el cine Universal, que era de reestreno y cuya primera proyección fue la película “Rashomón” de Akira Kurosawa. Otro cine de la plaza era el “Becerra”. El Universal y el Becerra eran un poco caros (como lo era el Victoria del paseo de Ronda:¡un duro!) para los chicos de mi edad, que preferíamos los cercanos Argel, Ventas (“el Palacio de las Pipas”), Ayala, Alcántara, Padilla (este, el más barato: 1 peseta) con programas dobles en sesión continua. En el colegio “de los Caldeiros” de Julián Marín también se proyectaban películas para sus alumnos y los que éramos amigos suyos.
Un abrazo.
En Francisco Navacerrada 10 vivió uno de los hombres más destacados de la ciencia española y de proyección universal. Me refiero al Dr. D. Bermudo Meléndez Meléndez que había nacido en Palencia en 1912 (murió en Madrid en 1999), discípulo del famoso Dr. Hernández Pacheco. Catedrático de Paleontología y Geología Histórica de la Universidad de Madrid, presidente y miembro de varias sociedades científicas y autor de importantes obras de geología y paleontología que conocen todos los estudiosos y estudiantes de Ciencias Naturales, destacando su “Manual de Geología”, escrito con el Dr. Fuster, y sus extensos “Tratado de Paleontología” y “Paleontología”. De reconocido prestigio mundial, en su honor, doce especies fósiles llevan añadido su nombre (“melendezi”).
Tenía diez hijos, menores que yo. De ellos, al menos dos, Guillermo y Enrique, han seguido las huellas de su padre. Vivía con ellos una hermana o cuñada que era soltera. Hombre muy afable y bondadoso, el 1953 le hice unas preguntas “técnicas” en relación con un grueso libro (757 págs.) que estaba leyendo: “El solar en la historia hispana” de su maestro Hernández Pacheco, y que me había regalado mi hermano, una historia de España desde la perspectiva geomorfológica de la Península, que aún conservo con cariño (fui un niño curioso y precoz, con temprana vocación por la Historia y con hermanos bastante más mayores que yo, en una casa con muchos libros). Don Bermudo orientó mis dudas y se quedó extrañado de que me a mi edad me interesara por aquello. Y aprovechó… para explicarme cómo funcionaba su motocicleta Guzzi Hispania de 65 cc (aquella de ruedas estrechas y altas, pintada en rojo, de un solo sillín y cambio manual de tres velocidades, que no sobrepasaba los 50 kph). Creo que luego tuvo un Isetta, aquel minúsculo coche biplaza al que se accedía por la parte frontal y que se conocía como “el huevo”.
Llevo años interesado en que en la casa del nº 10 se ponga una placa en honor de D. Bermudo. Creo que algún día se hará.
Otros ilustres vivían en Francisco Navacerrada: En otra ocasión daré noticia de ellos.
Gracias de nuevo, Enrique Carmelo y un saludo cordial,
Enrique.
Corrijo un fallo por precipitación mía en un comentario anterior: El Hospital Alemán estaba en Francisco Silvela, sí, pero no haciendo esquina con la Avenida de los Toreros, sino un poco más arriba, esquina a la calle de Eraso. En los 80 ya no existía.
Perdón y hasta la próxima.
Yo soy del Barrio, y trabajé cuando era muy jovencita en el Paseo Ronda,21 (actualmente Francisco Silvela, era un laboratorio de productos farmacéuticos llamado Lagar.S.A. estaba a la izquierda entrando por Manuel Becerral,era un hotel de dos plantas y sótano muy,bonito al lado había otro de iguales características que hacía esquina con la calle Padilla, allí viví los momentos de mi adolescencia más alegres y tristes también por diferentes circustancias, luego por los años 65 los demolieron y nos trasladaron a Pozuelo de Alarcón Un Laboratorio más moderno y Grande y con más medios , pero yó sigo soñando con aquellos años que pasé con todas/os mis compañeros.El bulevar que había en el centro de la calle era una maravilla con arbolada,salíamos la chiquillería a jugar, y hablar de nuestras cosas hasta las tantas sin niugún peligro ¡¡¡parece mentira que añoremos momentos en los que no teníamos los medios económicos que tenemos ahora pero que nos conformábamos con tan poco.También recuerdo muy gratamente el Madrid Moderno,pues tenía una compañera que vivia en un chatetito de ellos.
Un saludo
Estimados amigos!
acabo de ver este espacio y me he dejado , a la vez de fascinado, con ganas de hacer dos preguntas:alguno de ustedes podría indicarme que dos casas de la colonia “madrid moderno”se encuentran en la actualidad en estado o ruinoso? en qué calle y numero?y alguien podría facilitar o indicar donde se puede encontrar una fotografia del antiguo hospital aleman?
las primeras preguntas tienen un fin preservacionista:quiero hacer un dossier de edificos de viviendas historicos de madrid(a la direccion general de patrimonio historico .arenal /18) para solicitar el que sean declarados bajo proteccion y los incluyan en el catalogo PGOUM actual en nivel 2 extructural(dicese imposibles de demoler ni remodelar estetica y tecnicamente).la tercera es por simple curiosidad.
reciban un coordial saludo
Alberto
Me ha encantado descubriros. Yo no nací exactamente en La Guindalera, pero sí en una calle muy cercana, Alcántara, y también me bautizaron en Covadonga. Aprendí a montar en bici en el Paseo de Ronda, donde había un taller que me alquilaban una con dos ruedas supletorias a los lados, mientras mi madre se sentaba a tomar un refresco en un kiosco que había en el bulevar y que se llamaba “El rancho grande” También he jugado en lo que a mediados de los 40 eran desmontes y después se convertiría en el Parque Eva Perón. Ya en esta época abandoné un poco la zona porque fui a un colegio situado en Goya, cerca de Serrano. Ahora, hace poco, me he venido a vivir a la casa que abre Cartagena y Francico Silvela desde donde tengo unas vistas magníficas. ¿Alguien me podría contar algo sobre este edificio que me parece también racionalista, pero del que no sé nada más? Gracias y un saludo
MARTA
Magnífica la información sobre el barrio. Añado, hasta los últimos 50 ó primeros 60 existían en la calle Campanar dos edificios muy curiosos: uno de ellos, subiendo a la Avenida de los Toreros en la acera derecha era el “Laboratorio de Inyectables B. Marín” (o Martín). El otro, en la acera contraria, el estudio del escultor Juan Cristóbal. Tenía un enorme ventanal al que durante muchos meses se asomaba una enorme estatua ecuestre. Y en la misma acera, ya haciendo esquina con la Avenida de los Toreros, el dancing “El Parque”, durante la guerra civil llamado “Rusia”
Hace un par de días me di un paseo por las calles Roma y Castelar y cuál fue mi sorpresa al ver algunos hotelitos de los miradores tal y como los recordaba de la infancia. Fue un verdadero e inesperado salto en el tiempo pues nunca hasta entonces me había acordado de ellos ni los había situado en esas dos calles en concreto. Yo nací en 1956 y dos años después nos trasladamos a vivir a la Avenida de los Toreros 22, justo la casa al lado del baile “El Parque” que funcionaba los fines de semana y en el que también se celebraban bodas y demás. Recuerdo mis paseos de pequeña (4 – 5 años) por las calles Londres y Francisco Navacerrada en las que me llamaban la atención los hotelitos. Y si no me falla la memoria uno tenía en vez de jardín un a modo de rampa de poca pendiente en la que yo jugaba. Yo creía que los hotelitos habían sido todos engullidos por la especulación tan al uso en nuestro Madrid desde los años 60, ya que no queda ni uno ni en Francisco Navacerrada ni en Londres, y por eso fue casi un sueño el verlos de nuevo.
Y gracias por todos esos comentarios que me llevan a otra época: bulevar del Paseo de Ronda, la casa de la esquina de Cartagena y Francisco Silvela con la cafetería Sydney de entonces que sigue allí, el obelisco de Manuel Becerra, el parque Eva Perón de mis juegos con un mutilado vendía chucherías “a dos reales” a la puerta, el coche de principios del siglo XX en el escaparate de la Peugeot , los mojicones de la pastelería del principio de Cartagena y la patatería de Cartagena esquina a Londres que aunque irreconocible sigue en su sitio. Muchas gracias a todos.
En primer lugar, presentarme brevemente. Soy un investigador histórico. Llegué precisamente al blog buscando una información que se encuentra entre las intervenciones, Se trata de la ubicación del antiguo Hospital Alemán en Madrid. Y como estoy investigando el caso de unos submarinistas alemanes de la Segunda Guerra Mundial que ingresaron en este centro. Después de buscarlo en el “Noticiero Guía de Madrid de 1944″ de Guías Les, y mucho rebuscar en Internet, aparecí aquí. Tomo buena nota.
Agradezco al creador del blog su obra, las fotografías, a cual más interesante, su documentación, y todas las informaciones que han ido aportando los intervinientes.
Mis recuerdos del barrio, aunque más modernos, los 80s, son del SAT de la casa Grundig de la Avenida de Los Toreros, donde acudía a reparar uno de mis receptores de Radio.
Como Alberto, sería curioso encontrar una foto del edificio.
Jan.