Foto de la Torre -Campanario de Zarautz, probablemente entre los años 20 y 30 del siglo XX.
Una vez más de paseo y en esta ocasión , ya en pleno verano, paramos en la Villa de Zarautz. La historia de esta Villa ya la cuentan páginas diversas en internet, así que lo que aquí se diga, de generalidad, siempre se podrá ampliar en otros lugares. Sí pretendo hablar de su pasado en el presente de dos edificios interesantes de la Villa: la Torre-vivienda (siglo XV) , un tipología habitual en Euskadi, que en este caso acabó siendo campanario de la iglesia y ahora Museo de Arte e Historia, seis siglos después. En realidad este edificio es un símbolo municipal del pasado de la población. Y el Frontón Viejo, dos de cuyas paredes están constituidas por las fachadas de sendos edificios.
Torre-vivienda-campanario (siglo XV). Actualmente es el Museo de Arte e Historia de la ciudad.
(Foto: Enrique F. -2009)
La Torre-vivienda- Campanario
La Torre Campanario de Zarautz es el edificio civil más antiguo de la villa. Es una torre exenta construida en sillería de roca arenisca de la zona y levantada en la segunda mitad del siglo XV. Se situó estratégicamente entre la Iglesia y el solar de Narros con la fachada principal orientada hacia la población. En origen poseía cuatro alturas, hasta que en el siglo XVIII se le añadió un piso más, dándole la función de campanario. Aunque llegó a utilizarse también como sede del concejo, probáblemente tuvo una función defensiva que aún se observa al destacar los gruesos muros sobre los vanos.
En la actualidad, la torre acoge el Museo de Arte e Historia de Zarautz.
Pesas, péndulo y engranajes del reloj instalado en la torre-campanario de Zarautz. (Foto: Enrique F. -2009)
También hay en la ciudad otras muchas casas interesantes como Villa Munda (actual Academia Municipal de Música), uno de los característicos palacetes de veraneo de Zarautz, bello edificio de estilo ecléctico construido en el siglo XIX y rodeado de un jardín. En la actualidad es sede de la Academia Municipal de Música y de la Banda Municipal. Edificios de este tipo, villas veraniegas del siglo XIX, hubo muchas en Zarautz, en especial a lo largo de la línea de playa. La crisis de la aristocracia que veraneaba en la Villa, la popularización de las vacaciones playeras en sectores más amplios de la población, y el negocio turístico-especulativo, dieron al traste con la mayor parte de estos edificios que se sustituyeron por conjuntos residenciales y apartamentos de veraneo. También el Palacio de Sanz Enea, de planta rectangular con sótano y dos plantas, construido por el arquitecto francés Besoin a finales del siglo XIX. En la actualidad es utilizado como espacio cultural, Biblioteca, Archivo Municipal y Sala de exposiciones. Y por último, se puede destacar la Casa Zuazo-Enea, edificio construido por Secundino Zuazo Ugalde en el año 1963 y que muestra un ejemplo del estilo particular del arquitecto.
“Casa Frontón” de la calle de San Francisco con Mayor y Guipuzcoa, en Zarautz. Foto original de manista.blogs.com
Casa Frontón
Pero el edificio más peculiar, no tanto por su tipología o por su antigüedad, sino por la especial función de sus paredes es la “Casa Frontón” de la calle de San Francisco con Mayor y Guipuzcoa, donde se ubicaba el Frontón Viejo. El edificio debió de construirse a mediados del siglo XIX y se componía de un zaguán con escalera, entresuelo y dos plantas, cada una de ellas con una vivienda. En la azotea se encontraba una altura más, retranqueada con respecto a las fachadas, con una disposición regular de grandes huecos, que debió de utilizarse como desván o quizás como vivienda. En el centro del techado disponía de un lucernario acristalado para el paso de la luz. El edificio, de disposición rectangular de doble crujía y sin patio interior se sustenta por pilares y entramado de vigas de madera. Las cuatro fachadas continuas resuelven la disposición de huecos con cinco ejes de vanos en las fachadas principales y con tres ejes en las fachadas menores. Todos ellos se cierran con puertas que permiten el uso del hueco como balcón en la línea de la fachada, protegido por una barandilla de hierro y madera. Unicamente en la fachada Este, de los tres ejes de vanos, el central dispone de balcones que sobresalen del muro. En las fachadas principales, el entresuelo posee tres vanos de menor tamaño dispuestos a 1′5 metros de altura sobre el ras del suelo de la vivienda situados en los ejes centrales.
En la primera década del siglo XX el edificio se rehabilitó y se le añadió una altura más, que anulaba el ático anterior, rematándose con una amplia cubierta a cuatro aguas, abuhardillada y con un respiradero por fachada en forma de óculo. En la actualidad, la fábrica de piedra original aparece recubierta con un revoco de material tipo mortero monocapa que respeta la estética de la anterior reforma, remarcando las líneas de imposta que separan los pisos, salvo en la fachada sur la cual sólo exhibe la correspondiente a la altura añadida, a diferencia de la solución dada en la reforma precedente que marcaba tres líneas . Es precisamente en esta cara del edificio en donde se sitúa el frontón, correspondiendo con la pared izquierda de la cancha. El frontis forma parte de la fachada de otro edificio más pequeño y la pared de rebote lo forma un murete que linda con la acera de la calle San Francisco.
La pared de rebote de la cancha lo forma un murete que linda con la acera de la calle San Francisco, ahora alineado. Llama la atención este frontón formado por las fachadas de dos edificios por no ser una solución muy común. Resulta más habitual que para las paredes de los frontones se aprovechen los muros de iglesias o de edificios públicos, reafirmando así su condición de espacio público de uso común. (Foto: Enrique F. -2009)
San Frantzisko Kalea en 2009 y en la foto en blanco y negro en torno a 1900. El edificio del frontón en esta foto se encuentra tal y como se construyó, antes de que se le añadiese una altura más. (Foto: Enrique F. -2009)
Vista del frontón que utiliza los muros de fachada de dos edificios en el casco antiguo de Zarautz. El frontis es la trasera de un edificio posterior al de la fotografía de abajo que muestra una corrida de toros junto al frontón de 1912, que probablemente se construyera mediado el siglo XX. (Foto: Enrique F. -2009)
En la foto en sepia, vista de Kale Nagusia desde la entrada por Gipuzkoa kalea ( antiguamente, Paseo de los Fueros). La imagen es una tarjeta postal antigua (1905). El nombre del pasaje (”Paso…”) , escrito en el cartelón, no llega a verse bien en la foto, ni siquiera a adivinarse…. Se trata de la actual calle Salegi. El edificio es el mismo que, en las traseras soporta el frontón antiguo. En 1850, Zarautz tenía entonces nueve rúas y dos plazas. Las calles eran Nagusia o Mayor, Azara, Zigordia, San Francisco, Orape, Trinidad, Munoa, Ondar y Arenal. Las plazas se llamaban Zarra o Vieja y Berria o Nueva. La primera era la actual Musika Plaza y la segunda una plazoleta que había junto al bar Salegi. En la actualidad, la localidad tiene 93 calles y 20 plazas y se han realizado 150 fichas con las distintas vías, plazas, parques y caminos.
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Introducción a las Ciencias Sociales, de FRANCISCO AYALA. Este libro, editado por Aguilar, lo leí con veinte años, no sin cierta dificultad. Antes me inicié con otra Introducción a la Sociología, de GOLDTHORPE, J. E. , mucho más asequible y menos metafísico. El libro de Ayala me ilustró acerca de la condición social del hombre, de los procesos políticos, de la civilización occidental, de las culturas de masas y de los problemas sociales del momento -años sesenta-. Por eso me resultaba un tanto complicado retrotraerme a un pasado que todavía no conocía. Curiósamente, encontré el libro con una tarjeta que debí de utilizar como marcador, que decía lo siguiente: ” La dirección de 
Un autor te lleva a otro, y casi siempre a él mismo. Francisco Ayala, prolífico, imprescindible e inmortal. Leía cosas varias en los ochenta y me fuí directo a Ayala, con Muertes de Perro y El Fondo del Vaso (1958-1962), “la lucha por el poder y los conflictos sociales sirven de marco a una historia de celos, adulterio y crimen con perfiles esperpénticos“, se lee en alguna reseña. El mundo sin valores de interés, sometido a la idiocia, despistado ante la falta de horizonte es el tema que proyecta Ayala y lo transmite con cierta vehemencia. Aunque la lectura fue tardía, y por tanto anacrónica históricamente, supuso una iniciación. Recomendación de una profesora de Historia de la Literatura Española -de CC. de la Información-. Fueron mis comienzos universitarios y mi permeabilidad era absoluta. Con el tiempo fuí cerrando los poros, algo natural con la edad.
La Pedagogía del oprimido, de Paulo Freire, lo compré en un mercadillo en Porto (Portugal), tal vez en 1999, y ya antes , en 1996, conseguí Acción cultural para la liberación en una librería de viejo en Coimbra, según apunté a lápiz en la página de cortesía del libro. Qué decir de Paulo Freire y su pedagogía de la liberación que no esté dicho. Evidentemente muchas cosas. Seguramente nada original, por mi parte. Casi todos los textos recogidos en este último volumen están escritos en los años setenta, con la excepción de unos pocos, de las postrimerías de los sesenta. Da igual, pués el problema era el mismo, y aún hoy persiste . Hablaba Freire del acto de estudiar; de la alfabetización de adultos; de la reforma agraria y de la acción cultural entre los jornaleros. En definitiva, del acceso a la cultura como mecanismo para la liberación del campesinado oprimido. Freire Influyó mucho en los estudiantes de pedagogía en los años ochenta. También yo me hice partícipe de su cosmología pedagógica.
Cambiando de registro, cito a Ricardo Baroja, el hermano pintor y también dramaturgo, de Pío Baroja, y de Carmen Baroja, mujer ilustrada. Ricardo, como Pío y Carmen, fue tío de Julio Caro, ilustre antropólogo y erudito, y de Pío Caro, también investigador y antropólogo ligado al cine (hermanos, con los cuales he mantenido una relación personal y epistolar fructífera, aunque fugaz).
la Cuesta de Moyano.
Me quedo en esta última entrega con Natalia Ginzburg y su Pequeña Virtud . También con Léxico familiar. Son dos capitulos de lo mismo. Editados por Einaudi en 1962 y 1963, respectivamente, se trata de dos confesiones al oido. Hay más. Toda la prosa intimista de la Ginzburg glosa la voz baja, el sentimiento callado y reflexivo, pero siempre mudo. Aunque la pasión se revela, al final los sentimientos fluyen en silencio. Recuerdos de la vida, del amor, del sufrimiento, de la muerte, de la fidelidad y de la infidelidad, de la femineidad, la maternidad, el abandono… En suma, recuerdos autobiográficos de gran intensidad, aunque, como digo, sutiles.


En el 











En el texto oficial se explica que el barrio, a pesar de haber perdido las arquitecturas medievales primitivas, todavía conserva su tejido viario original así como buena perte de su parcelario urbano, similar al que muestran las villas marineras en la Galicia de la época. En este mismo sentido, se insiste en la urgencia y necesidad de mantener lo mejor posible el callejero “espontáneo e irregular” del barrio en virtud de su variada tipología de viviendas, que sirven de contrapunto para valorar “la novedad, el racionalismo y el mejor nivel urbano” del vecino barrio de la Magdalena, barrio ortogonal producto de la mentalidad burguesa de los siglos XIX y XX. El mantenimiento de ambos barrios se considera necesario para la mejor comprensión de la realidad urbana de Ferrol y de su desarrollo histórico.

















